Nuevos bombardeos del régimen de Bashar al Assad en el norte de Siria matan a 13 adultos y siete niños

Idlib está siendo atacada desde finales de abril pasado, y 520 civiles han fallecido.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/07/07/nuevos-bombardeos-del-regimen-de-bashar-al-assad-en-el-norte-de-siria-matan-a-13-adultos-y-siete-ninos/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-07-07T01:12:24-03:00">julio 7, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-07-07T01:15:54-03:00">julio 7, 2019</time></a>

Veinte civiles, incluidos siete niños, murieron en los últimos bombardeos del régimen de Bashar al Assad contra Idlib, un bastión de la oposición en el noroeste del país. En esa ciudad del norte de Siria viven unas tres millones de personas, aunque muchas huyeron hacia otras zonas recuperadas por el Gobierno. Esa región es objeto de un acuerdo para crear una “zona desmilitarizada”.

Uno de los ataques se produjo durante la noche del viernes en la localidad de Mahambel, en la provincia de Idlib (norte). Ahí murieron trece civiles, entre ellos los siete niños, reportó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH). Por otro lado, siete personas, entre ellas una mujer, perdieron la vida este sábado por la mañana tras el impacto de cohetes lanzado por el régimen en la ciudad Jan Sheijún, al sur de Idlib, informó el observatorio sirio con sede en el Reino Unido.

En septiembre de 2018 se acordó desmilitarizar Idlib. Ese acuerdo se pactó entre entre Ankara (Turquía), que apoya a los rebeldes, y Moscú (Rusia), que respalda al régimen de Damasco. Sin embargo, ha sido atacada reiteradamente desde finales de abril. Según el OSDH, más de 520 civiles han muerto allí desde entonces. La guerra en Siria causó más de 370.000 muertos y millones de desplazados desde que iniciaron los conflictos, en 2011.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reportó la semana pasada que los enfrentamientos en Idlib y sus alrededores se llevan a cabo con ataques aéreos, bombardeos y fuego de morteros. Los frentes de batalla no han cambiado, dijo el enviado especial del organismo para Siria. En un informe por videoconferencia desde Ginebra al Consejo de Seguridad sobre los acontecimientos más recientes en el país árabe, Geir Pedersen señaló que el grupo terrorista Hayat Tahrir al-Sham tiene una presencia significativa en el área, y continúan sus embestidas.

“Este escenario exige que se otorgue protección a los más de tres millones de civiles que aún se encuentran en esa provincia, muchos de los cuales llegaron huyendo de otros sitios de combate. Aún los operativos contra el terrorismo precisan cumplir con las leyes humanitarias y de derechos humanos internacionales”, subrayó el diplomático. Después de años de hostilidades, 5,6 millones de sirios han abandonado su país.

Dijo no hay una solución fácil para Idlib, aunque consideró que la única forma de hallar la paz es detener las hostilidades y que las partes implicadas adopten un enfoque de cooperación para contrarrestar el terrorismo, en un enfoque que contemple la protección de los civiles. Pedersen indicó que tanto Turquía como Rusia le aseguraron que mantienen su compromiso con el Memorándum de Entendimiento de septiembre de 2018.

“Pero debemos ver este compromiso reflejado en el terreno. Reitero el llamado del secretario general (de la ONU) a Rusia y Turquía para que estabilicen la situación sin demora”, subrayó. Pedersen se refirió a los intercambios de fuego y las víctimas causadas en el norte de Alepo, así como a las señales de inestabilidad en el suroeste y a la falta de solución en el noreste del país.