Tras una larga agonía, murió el hombre francés símbolo del debate de la eutanasia

Los abogados de sus padres denunciaron que la muerte de Vincent es un "crimen de Estado".
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/07/11/tras-una-larga-agonia-murio-el-hombre-frances-simbolo-del-debate-de-la-eutanasia/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-07-11T18:38:59-03:00">julio 11, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-07-11T18:39:00-03:00">julio 11, 2019</time></a>

Vincent Lambert falleció este jueves después de estar 11 años en estado vegetativo. Su muerte representa una enmarañada discusión en el seno del justicia francesa, debido a que sus abogados batallaron para que no suspendieran el tratamiento que mantenía vivo al paciente. Pese a la negativa de la familia, el 2 de julio, un fallo de la Corte de Casación, el órgano jurisdiccional de más alto rango en Francia, decidió que era hora de desactivar las máquinas que lo alimentaban e hidrataban.

Una semana después de que los médicos retirarán las sondas que mantenían vivo a Lambert, el hombre falleció. “Vincent murió esta mañana a las 08:24 (hora local)” en el hospital de Reims (noreste de Francia), indicó a la AFP François Lambert, sobrino del exenfermero de 42 años. “Estábamos preparados para dejar que se fuera”, añadió. En un accidente de tránsito en el 2008, Lambert quedó tetrapléjico.

Los abogados de sus padres, Pierre y Viviane Lambert, católicos devotos, denunciaron que la muerte de Vincent es un “crimen de Estado”. Desde hace años, la familia se encontraba opuesta a que se detuviera el tratamiento y los cuidados médicos. Ante esta problemática legal, la Fiscalía de Reims abrió este mismo jueves una investigación para determinar “las causas de la muerte” del hombre símbolo del debate de la muerte digna y de la eutanasia.

El líder de la Iglesia católica y del Vaticano, el papa Francisco, se pronunció tras el anuncio de la muerte del exenfermero. “Que Dios Padre acoja en sus brazos a Vincent Lambert. No construyamos una civilización que elimina a las personas cuya vida consideramos que ya no es digna de ser vivida: toda vida humana tiene valor, siempre”, dijo en un mensaje a través de su cuenta de Twitter.

El accidente que llevó a Vincent Lambert a su estado sucedió en el 2008, justo cuando acababa de cumplir 32 años. Además, estaba a punto de convertirse en padre por primera vez. El hecho ocurrió cerca de su casa en la ciudad de Chalons-en-Champagne, al noreste de Francia. Desde allí su vida cambió rotundamente. Sin la posibilidad para decidir por su propia cuenta, sus padres, y al final la justicia fueron los encargados de tomar la determinación de si debía mantenerse con vida o, por el contrario, suspender su tratamiento.

Tras el fallo de la Corte de Casación, el médico Vincent Sanchez, jefe de la unidad de cuidados paliativos del hospital de Reims, donde se encontraba Lambert, emitió la orden para cancelar los cuidados del hombre francés. Al la noche siguiente se hizo efectiva la decisión. Luego de que los médicos le retiraran las sondas de alimentación e hidratación procedieron a administrarle una sedación profunda y continua, según lo confirmado por la agencia NA.

“Anunciamos con el corazón roto que Dios acogió en su seno a nuestro querido Vincent”, declaró a la AFP David Philippon, hermanastro de Lambert, quien estaba en contra de que se apagaran las máquinas que lo mantenían con vida. Incluso varias asociaciones, como el comité “Apoyo a Vincent” se sumaron a este reclamo. Sin embargo, no todos sus familiares querían que el paciente siguiera con vida en estado vegetativo. Su esposa Rachel, su sobrino François y seis hermanos y hermanas dijeron que Lambert no quería vivir de esa forma, pero no había nada escrito que lo validara.

El caso de Vincent Lambert estaba en la escena pública desde hace seis años en los tribunales. Inclusive, sus padres fueron ante la ONU en Ginebra para pedir “socorro”. Durante todo este tiempo ambas partes presentaban apelación tras apelación, hasta la fecha ya mencionada, cuando la Corte de Casación emitió el último pedido que finalmente fue concretado. Francia, es uno de los países europeos donde la eutanasia o el suicidio activo están prohibidos, a diferencia de Holanda, Bélgica o Suiza. Sin embargo, la ley Léonetti, reglamentada en 2005, da la posibilidad de detener un tratamiento si la situación es considerada como “obstinación irrazonable”.