Nachos, uno de los productos más copiados de la historia nunca patentado

Hoy Google lo recuerda a través de su Doodle.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/08/15/nachos-uno-de-los-productos-mas-copiados-de-la-historia-nunca-patentado/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-08-15T11:02:14-03:00">agosto 15, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-08-15T11:02:15-03:00">agosto 15, 2019</time></a>

Quien quiera que en algún momento de su vida haya tenido una idea que luego fue todo un éxito, el primer paso incluso antes de que todo eso ocurra es registrar o patentar la creación. Es lo que harían todos, o casi todos, porque Ignacio Anaya García, creador del popular “nacho“, decidió nunca patentar su invento culinario que dio la vuelta al mundo y que hoy es recordado por el Doodle de Google.

A través del Doodle de hoy, ilustrado por el artista invitado Alfonso de Anda, Google se encargó de cómo Nacho logró revolucionar la cocina mundial al derretir queso Wisconsin rallado sobre algunas rebanadas de jalapeño y chips de tortilla, dando lugar así al plato que luego denominó como “Nachos especiales” .

Lo curioso de este caso es que el nacho fue un producto gastronómico cuyo creador decidió no patentar. Pese al éxito tremendo, García siempre se negó a registrar su creación ya que para él “era sólo un refrigerio para mantener a los clientes felices y bien alimentados, como cualquier otro plato de la frontera”. Pero no, su nombre y creación pasaron a la posteridad. De hecho, cada mes de octubre, la ciudad de Piedras Negras celebra el Festival Internacional de Nacho con una gran placa en su honor.

Según narra Google en su apartado de Doodle, en 1943 García trabajaba como “maitre” en el Club Victoria, un conocido restaurante en la ciudad fronteriza de Coahuila. Allí, varias esposas de soldados norteamericanos que se asentaban en la cercana Base Aérea del Ejército Eagle Pass, se detuvo para pedir algo para comer, momento en el que el propio García, al no poder dar con el chef, improvisó con un sabroso manjar.

Las mujeres quedaron encantadas y desde entonces comenzó a correrse la voz sobre unos “Nachos especiales” que se agregaron al menú del Club Victoria, que luego fueron imitados en la ciudad hasta ser incluidos en un libro de cocina estadounidense en 1949. Diez años después, en 1960, García ya había abierto su propio restaurante, El Nacho, algo que nunca más tendría marcha atrás.

Pasaron 76 años desde su invención y desde entonces los nachos se han extendido por todo el mundo. Luego llegó el tiempo de una versión del Nacho original en masa en el Estadio Arlington en Texas, con salsa de queso licuado bombeada de latas grandes. Así, en todos los estadios, las famosas “palomitas de maíz” eran reemplazadas por los imparables nachos.

Al ingresar a la home de Google, el Doodle interactivo muestra a su creador preparando unos nachos, con queso rallado y todos los ingredientes que supo reunir en un momento de inspiración que lo llevaron de crear un refrigerio al paso, a ser un plato de identificación continental y mundial, y copiado hasta el cansancio en cualquier rincón de los Estados Unidos y México.