Nuevo hallazgo en Pompeya: hechicería y mala suerte

Ámbar, piedras preciosas y amuletos de todo tipo, en la histórica Pompeya.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/08/15/nuevo-hallazgo-en-pompeya-hechiceria-y-mala-suerte/" rel="bookmark"><time class="entry-date published updated" datetime="2019-08-15T08:02:10-03:00">agosto 15, 2019</time></a>

Pompeya sigue dando que hablar, ahora con un muy particular tesoro hallado entre sus rincones: cristales brillantes, amatistas, botones de hueso y escarabajos orientales, elementos destinados a espantar la mala suerte. Durante las excavaciones en curso en la antigua ciudad de Pompeya, en la región V, los arqueólogos encontraron un pequeño ataúd de madera y metal lo que encendió la preocupación, pero dentro estaban todos estos amuletos.

También identificaron decenas de objetos femeninos, como dijes, collares, espejos y, particularmente, muchísimos amuletos como “muñequitas pequeñas, campanitas, una mazorca de maíz, una pequeña calavera, falos y puños cerrados”, cita la agencia ANSA. Según reproduce el parte, “tenían el poder de alejar la mala suerte”, explicó Massimo Ossana, arqueólogo y director del parque lo que lleva a pensar como hipótesis que podría pensarse que el cofre-ataúd perteneció a la dueña de casa.

Sin embargo, podría no ser así ya que fue los objetos fueron encontrados en un ambiente de servicio, lejos de la habitación principal y del atrio del domo donde los arqueólogos hallaron esqueletos de diez personas, prácticamente una familia completa. Todos murieron por la violencia de la erupción del volcán Vesubio mientras intentaban salvar sus vidas. En tanto, se aclaró que el “tesoro” no incluye piezas de oro, que en Pompeya todas las mujeres intentaban portar en su cuerpo.

De hecho, sobre una de las paredes de la casa sobrevivió a la catástrofe un delicado retrato de una mujer joven, “de seguro la propietaria, que usa un par de aretes de oro refinados y brillantes. Los collares hallados en el cofre, si bien son muy bellos, no poseen valor económico. Más bien parecen relatar otra historia, todavía más intrigante”, detallan. “Se podría tratar de joyas para usar solo en ocasiones rituales”, explicó Ossana.

“Hablamos de objetos preciosos, pero en un sentido muy distinto al de las joyas. Una colección de pequeñas cosas de algún modo relacionadas con la magia que podrían haber conformado el armamento de una persona, quizás incluso de una esclava, dotada de habilidades milagrosas particulares y con una relación privilegiada con los aspectos más mágicos de la vida cotidiana”, describen.

Los objetos extraños están relacionados con la fertilidad, la seducción, el éxito de un matrimonio o de un parto, entre ellos, falos, piñas, espigas y ámbar como así también los espejos que podían tener una función en los rituales. Según Osanna, las investigaciones están en etapa inicial y por mucho por repasar porque el hallazgo fue sobre la Casa del Jardín, la misma en la cual se halló la inscripción que cambió la fecha de la erupción del Vesubio, pasándola del 24 de agosto al 24 de octubre del año 79 d.C.

En tanto, los delicados objetos ya fueron limpiados y restaurados y recién ahora se podrá comenzar a examinarlos y estudiarlos, uno por uno, mientras el equipo de expertos del Gran Proyecto Pompeya trabaja para poder determinar la composición de la familia hallada, el primer paso para tratar de reconstruir la historia. Hasta ahora, los exámenes de los restos de las diez personas halladas demuestran que se trata de un grupo compuesto solo por mujeres y niños.

De acuerdo a las estimaciones, siempre pensando en el fatídico día del Vesubio, los hombres se habrían adelantado porque dos murieron a pocos metros de la puerta principal. “Intentamos reconstruir el ADN de todos y las relaciones de parentesco. Pensamos que se trata de una familia completa en el sentido romano del término, que también incluía al personas de servicio y esclavos”, agregó el arqueólogo.

El dato que surge es que entre ellos “tal vez había una mujer a la que a familia, si no la comunidad toda, le reconocía poderes de algún modo mágicos, el talento de ayudar a los otros, en especial a los niños y a las mujeres, tanto en las pequeñas cosas de la vida cotidiana como en los momentos más delicados de la existencia. En síntesis, la capacidad de atraer el bien y mantener a raya la mala suerte”. Contra el volcán, sin embargo, no pudo.