El papa Francisco alerta sobre la deforestación de Madagascar

El Sumo Pontífice abordó el tema frente a las autoridades políticas, civiles y religiosas malgaches.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/09/07/141837/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-09-07T20:56:17-03:00">septiembre 7, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-09-07T21:10:18-03:00">septiembre 7, 2019</time></a>

El papa Francisco alzo este sábado su voz de alarma ante “la deforestación excesiva” de Madagascar, y sugirió a las autoridades crear empleos respetuosos con el medioambiente para sacar a la población de una precariedad “inhumana”. En una visita de menos de 48 horas a Mozambique, el Sumo Pontífice abordó el tema en su primer discurso frente a las autoridades políticas, civiles y religiosas malgaches.

Alentó al país a luchar contra “la corrupción y la especulación que aumentan la desigualdad social”. informó la AFP. Hay que “afrontar las situaciones de gran precariedad y exclusión que todavía producen condiciones de pobreza inhumana”, abogó. Francisco es muy sensible sobre la preservación del planeta al que llama “hogar común”, y esta vez expresó su preocupación por la destrucción de los bosques de esa isla.

Enumeró varios daños ambientales, como los incendios forestales, caza furtiva, tala desenfrenada de preciados bosques y exportaciones ilegales. “Esto compromete el futuro del país”, subrayó. En Madagascar, la quinta isla más grande del mundo, con 587.000 km2 y 25 millones de habitantes, nueve de cada diez personas viven con menos de dos dólares diarios.

Las actividades de los bosques “garantizan a veces la supervivencia” de sus habitantes, reconoció el pontífice. La única solución, a su juicio, es “crear empleos y actividades generadoras de ingresos que respeten el medioambiente y ayuden a las personas a salir de la pobreza”. “Unas 200.000 hectáreas de bosque se pierden cada año en Madagascar”, estimó Philip Boyle, el embajador británico en la gran isla, que escuchó el discurso del papa.

Algunas proyecciones hablan incluso de “la desaparición de la mayor parte de la selva tropical húmeda de aquí a 2040”, añadió. El sábado por la noche, el papa se encontró con unos 12.000 jóvenes scouts católicos malgaches, para una velada de oración en un campo acondicionado para la ocasión. Y les dijo: “Todos sabemos, incluso por experiencia personal, que se puede errar el camino y correr detrás de espejismos”.

“Nos prometen y encantan con una felicidad aparente, rápida, fácil e inmediata, pero que al final dejan el corazón, la mirada y el alma a mitad de camino”, aconsejó Francisco y se refirió a “esas ilusiones que, cuando somos jóvenes, nos seducen con promesas que nos adormecen, nos quitan vitalidad, alegría, nos vuelven dependientes y encerrados en un aparente círculo sin salida y lleno de amargura”.

Destacó que esa “amargura” llega “cuando no se cuenta con lo mínimo necesario para pelear el día a día; cuando las oportunidades efectivas para estudiar no son suficientes; o para aquellos que experimentan que su futuro está atascado debido a la falta de trabajo, la precariedad, las injusticias sociales, y entonces tienen la tentación de rendirse”, dijo, según la traducción al español difundida por los servicios del Vaticano.