Feria sin TACC: un encuentro al aire libre con la comida como medio integrador

Se celebró una edición callejera, con opción de mercado y foodtrucks para degustar distintos tipos de platos.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/glam/2019/05/11/feria-sin-tacc-un-encuentro-al-aire-libre-con-la-comida-como-medio-integrador/" rel="bookmark"><time class="entry-date published updated" datetime="2019-05-11T18:39:07-03:00">mayo 11, 2019</time></a>

A la Feria Sin TACC se viene en busca de productos libres de trigo, avena, cebada y centeno y se sale con la noción de que estos espacios también son lugares de integración. El más reciente se dispuso en la Estación saludable Palermo, ubicada entre la Avenida Sarmiento y la Avenida Iraola durante este sábado 11 de mayo.

La cantidad de stands, más de 20, ya es un buen síntoma: es válida la sospecha de que cada vez más marcas y productos son parte de esta dinámica, de esta forma de vida saludable que involucra alrededor de 400 mil celíacos en el país. Aunque también abarca a personas que, simplemente, quieran comer productos libres de gluten.

Para ellos hubo dos sectores, uno en clave mercado y otro como patio gastronómico. El último, su desarrollo, implica un refinamiento del concepto, producción y preparación de los bocados que acá se consiguen: la contaminación cruzada, que se puede producir con el simple roce de algún ingrediente con harina, avena, centeno o trigo, puede haber afectado a ese cono de papas, por ejemplo.

Esa posibilidad obliga a sus productores a tener especial cuidado. De lo contrario, ese cliente que asiste ilusionado podría terminar pasando un mal rato. Ese temor es que atraviesa la vida cotidiana de quienes no pueden comer esos complementos. Ahí radica la importancia de estos lugares, porque se les da la opción de comer y comprar productos adecuados a sus necesidades.

Así como están opciones de foodtrucks, que ofrecen desde sándwiches hasta platos con pescado, pasando por distintas opciones de dulces y postres, hay una variedad amplia de mermeladas, dulces de leches, galletas, chocolates… casi cualquier detalle para endulzar y acompañar la vida.

Es en esa variedad en la que se reconoce su factor integrador, porque da a quienes no pueden comer sin preocupaciones la posibilidad de hacerlo sin riesgos. Eso explica que adultos, jóvenes y niños asistan con naturalidad: sienten suyo esta clase de fiestas gastronómicas al sentirse en comodidad, mientras el sol cae en la tarde porteña.

A su vez, quienes no están condicionados, hallan en esta feria la opción de compartir con los suyos sin mayor limitación (en caso de que sí deban comer exclusivamente productos sin TACC). En ese encuentro gana la comunidad y la ciudad, al permitir la toma de espacios públicos en beneficios de distintas comunidades. La comida también es un puente hacia momentos mejores.