La Vida del Conde Matt: una semana de ágapes pre Invierno

Todas las semanas, un resumen con mucho insight para conocer qué pasa entre los socialitès vernáculos.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/glam/2019/05/16/la-vida-del-conde-matt-una-semana-de-agapes-pre-invierno/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-05-16T19:34:45-03:00">mayo 16, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-05-16T19:34:46-03:00">mayo 16, 2019</time></a>

Estamos llegando al final de la high season de eventos y encuentros sociales que comprende desde finales de marzo hasta los últimos días de mayo, para retomar nuevamente a fin de septiembre, llegando a su pico en noviembre y terminar definitivamente en la semana del 10 de diciembre, previo a las Fiestas.  El invierno frío y oscuro, por lo general, mantiene a todos apagados y con ganas de quedarse en casa, o de viajar a esquiar o al exterior, como es mi caso. Y por supuesto, en el verano no queda ni el canario Tweety en Buenos Aires, ya que seguramente sus dueños lo lleven al mar.

Esta semana que pasó no fue una excepción, hubo poco movimiento social, los últimos encuentros antes de invernar en nuestras plácidas camas bajo plumones gordos y suaves como nubes de algodón.  El ágape más destacado por su convocatoria fue la apertura de la nueva galería OnceSiete, que tuvo lugar en el séptimo piso de un edificio de la Avenida Las Heras y  Scalabrini Ortiz.

OnceSiete Estudio de Arte abrió sus puertas en el corazón de Palermo Chico bajo la dirección de Natalia Grobocopatel. En esta gran “casa de arte” convergen el intercambio de obras y el acompañamiento en el crecimiento de la carrera de los artistas, con el desarrollo de diversas propuestas de formación, como cursos, clínicas, charlas con coleccionistas y debates abiertos a toda la comunidad cultural. Entre los invitados al cocktail de apertura, estuvieron presentes: Cecilia Roth, Lalo Mir, Teresa Calandra, Cecilia Zuberbuhler, Jessica Trosman y los artistas Luis Felipe Noé, Hugo Laurencena y Nicola Costantino.

Yo ya había vivido la experiencia de ir a grandes vernissages en galerías establecidas en departamentos a gran altura, como la perteneciente a mi amiga María Calcaterra, desde cuyo espacio uno podía no solo ver la maravilla de los artistas que seleccionaba sino que también la magia de las vistas de la Plaza Chile.  Pero, en este caso, fue tal la cantidad de gente, que no tardó en armarse cola para subir a un ascensor que no dio abasto. Tuve que subir por la escalera. El éxito de la apertura fue abrumador.

Al llegar finalmente al séptimo piso, me encontré en la puerta con Flor Bidabehere, quien es la jefa de prensa de la agencia Grupo Mass, quienes se encargaban de invitar al público y los periodistas.  La sensación al pasar por la puerta fue la de una pequeña galería neoyorquina: mucha gente conocida en un espacio relativamente reducido, con las piezas de arte de los distintos artistas colgadas en las paredes, mozos tratando de circular como podían con opíparas fuentes llenas de delicantessens.

Más allá, una barra repartía los distintos alcoholes y soft drinks y, al fondo, se podía visitar un gran depósito con barras para obras de arte de corredera, las cuales almacenaban las obras de varios artistas convocados por éste nuevo centro cultural.

Las celebrities y los “bien” que visitaron el lugar disfrutaron del fantástico catering que pasaba palillos de pollo, langostinos, hamburguesas de salmón y ceviches de pescado blanco, entre otros manjares.  Allí vi a Jessica Trossman, que charlaba con dos amigos de look alternativo sentados en el depósito con sus copas de champagne, mientras en la sala principal Wally Diamante bien festejaba su exitosa convocatoria sacándose fotos con amigos y los cuadros de los artistas de fondo con el fin de promocionarlos. 

En el centro, atractivas y siempre radiantes, se encontraban Cecilia Zuberbhüller y su íntima amiga Teresa Calandra, quienes amenazaban con que pasaban un ratito, ya que un auto las esperaba abajo para ir a otro ágape, tal como lo hacían las supermodelos de los 90´s, quienes tenían como ley el touch and go de evento en evento, convirtiéndose así en picaflores sociales. 

Muy interesantes, charlaban con colegas cerca de la ventana Yuyo Noé y Nicola Constantino. Y en otra sala se podía ver a las carcajadas con muy buen humor a Lalo Mir con amigos del medio y sin pasar desapercibida y bastante bien para la edad que tiene, la siempre bien ponderada Cecilia Roth, que una vez más refleja su impronta Almodóvar con un look zurdo-chic.

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Agradecimiento: Gonzalo Gallego