878: el bar oculto en Villa Crespo que encantó a Buenos Aires

El clásico bar de la calle Thames celebra 15 años de fundación. Revivimos parte de su historia.
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“El 8”. Como si se tratase de un código secreto, de una seña de identidad. En el fondo, los es. Quienes frecuentan el 878 Bar, fundado hace 15 años, no solo pudieron experimentar el crecimiento de un sitio sino que fueron parte del auge de una propuesta que en aquel momento no tenía mucha cabida en la ciudad: el bar como lugar de encuentro.

Julián Díaz y Florencia Capella fueron los creadores de la propuesta, que nació a partir de sus gustos. Díaz explicó que buscaban “hacer un bar como el que queríamos, en una ciudad que estaba despertando luego de la gran crisis de 2001, y donde había un auge de la gastronomía en general. Nos sentíamos parte de eso”.

Julián Díaz y Florencia Capella fotografiados por Santiago Ciuffo

Tenían 22 años, mucha curiosidad y una intuición que pudo haberse desarrollado a través de sus proyectos previos vinculados con la gastronomía. Díaz recordó, en relación con la conceptualización: “No habíamos casi viajado. Pero sí habíamos visto mucho cine y mucha literatura y sabíamos qué era un bar oculto”. El resto, fue trabajo y fe en el concepto: “Nos interesaba el juego de que tenías que tener los datos del lugar para llegar”, señalaron.

En 878 Bar se materializa, en esencia, parte de los sueños de una relación sentimental, la de Julián y Florencia; a su vez, también compacta un ideario, una forma de entender la dinámica nocturna. Aunque no fue sencillo. Él explicó: “Sabíamos que teníamos poca plata. Teníamos que buscar por fuera de los polos gastronómicos y ser alternativos en muchos sentidos”.

Se instalaron en Villa Crespo, un barrio que para el momento ya les resultaba atractivo por su identidad. “Sabíamos que queríamos un bar muy porteño, orgulloso de la ciudad de donde somos, donde vivimos, donde crecimos”, confesó. Por eso respetaron la estructura de la casa. Quizá fue ahí, detrás de la barra, donde Díaz “se enamoró” del Old fashioned: “Fue el primer trago que nos deslumbró cuando lo conocimos”.

De ser uno de los pocos bares de ese estilo en la ciudad, y probablemente en la región, a ser uno de los lugares de culto. ¿Cuánto cambió la movida nocturna desde entonces? “Hubo una revalorización de la cultura latina, argentina y porteña, en distintas aspectos”. ¿Cómo se observa esa cultura, esa tradición? “Hay un regresar a las bebidas tradicionales, una revalorización del vino, de algunos destilados”.

En cuanto a la cocina, Díaz detalló que hace quince años “no había grandes restaurantes de cocina argentinos, hoy es al revés: los grandes restaurantes de la ciudad son de cocina argentina”. Díaz y Capella experimentaron ese crecimiento, en un mundo, comunicacionalmente, distinto al actual, sin redes sociales como puente. Sólo el contacto directo y el boca a boca.

Por tanto, había que tener tanto o más cuidado del cliente que ahora. “Lo que más aprendimos de ellos fue a valorarlos, a ellos y a sus gustos; también a procurar sacarlos de su zona de confort, para poder sorprenderlos”. A todo esto, ¿cuál es el valor de un bar dentro de la ciudad? “Un pequeño lujo. El bar remplaza, en la historia, a la puerta de la iglesia. Es el lugar donde conocés amigos, gente, pareja. Una linda fisura dentro de la realidad”. Como “El 8”.