¿Por qué y qué pasa cuando sentimos miedo?

La ciencia tiene una explicación a esta sensación imposible de evitar.
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El miedo prácticamente es imposible de evitar porque en algún momento de nuestras vidas, por el motivo que sea, lo sentimos. La forma en que se manifiesta puede darse de muchas formas, como palpitaciones, parálisis, llanto, gritos o hasta emprender la retirada a toda velocidad. Pero la pregunta es, ¿por qué sentimos miedo? Para ello, antes tenemos que hacer una diferenciación.

Hay dos miedos: el endógeno, que ya viene programado genéticamente en cada uno; y el segundo, es el que se adquiere debido las experiencias vividas o a lo que una sociedad indica. Un ejemplo es el de la Universidad de Columbia en Nueva York, donde descubrieron mediante un estudio que el miedo a las arañas “se remonta a cientos de miles de años atrás durante las primeras fase evolutivas de los humanos en África, donde estos insectos representaban una amenaza inminente”.

Robert L. Leahy, director del Instituto Americano de Terapia Cognitiva de Nueva York, afirma que “el miedo es un regalo, ya que es la manera en la que la evolución nos protegió de un ambiente peligroso, donde los depredadores acechaban a nuestros antepasados. Sin miedo, no habríamos sobrevivido para escribir sobre eso”. En tanto, el sacerdote zen Norman Fischer, asegura que “el temor siempre se basa en el futuro y en lo que podría pasar más adelante”.

“En este caso, los traumas generan miedo porque tememos que los episodios traumáticos se repitan. En eso consiste un trauma: es un acontecimiento ya sucedido que nos marca y nos hace temerle al porvenir. Pero el futuro no existe ahora, en el presente, el único momento en que estamos y estaremos vivos; de manera que, aunque nuestro miedo pueda ser visceral, está basado en la falsa concepción de que, de algún modo, el futuro es el ahora. Pero no lo es”, detalla el especialista.

¿Entonces? “La clave es que reaccionamos al miedo de manera inconsciente, ya que se activan
varias áreas cerebrales, como el tálamo, el hipocampo, la amígdala y el hipotálamo, los cuales actúan desde el momento en que se capta lo que genera temor hasta la respuesta, que puede ser de lucha o huida. Pero el cerebro no es la única parte de nuestro cuerpo que reacciona al miedo, ya que los músculos se contraen, la respiración se acelera, el corazón late apresuradamente, las pupilas de los ojos se dilaten y disminuye el número de enzimas del estómago generando náuseas”, explica Fisher.