Robots asesinos: ya son una realidad pero nadie sabe cómo actuar

Son capaces de atacar y destruir sin intervención humana.
<a href="https://elintransigente.com/tecno/2019/10/24/robots-asesinos-ya-son-una-realidad-pero-nadie-sabe-como-actuar/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-10-24T08:29:42-03:00">octubre 24, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-10-24T08:29:44-03:00">octubre 24, 2019</time></a>

No hablamos de un film de ciencia ficción. Los denominados “robots asesinos” son armas capaces de decidir y ejecutar ataques sin intervención humana, una realidad al alcance de los gobiernos aunque con un aspecto clave y en plena discusión: el mundo aún no sabe cómo responder ante este nuevo escenario. Naciones Unidas, incluso, lleva años discutiendo este fenómeno.

Liz O’Sullivan, experta y miembro de la Campaña Para Detener los Robots Asesinos, aseguró que “estas no son tecnologías del mañana, son posibles hoy, aunque resultan muy poco seguras”. La coalición de 130 ONG respaldadas por casi 30 Estados, promueve la implementación de un tratado internacional para prohibir y regular este tipo de armamento.

Una de las principales personas que impulsan esta idea es la estadounidense Jody Williams, ganadora del Nobel de la Paz en 1997 por liderar una iniciativa parecida pero en contra de las minas terrestres. Para ella, los “robots asesinos son inmorales y deben ser prohibidos cuanto antes”. “Permitir que máquinas, en teoría a través de algoritmos, decidan qué es un objetivo y atacarlo es una de las enormes razones por las que consideramos que cruzan un límite”, explica la activista.

Al mismo tiempo son las grandes potencias las que se oponen a los controles sobre esta incipiente industria, ya que detener el desarrollo de armamento androide es precisamente todo lo contrario a lo que hacen potencias como Estados Unidos, Rusia o Israel, que invierten millones de dólares en el desarrollo tecnológico de armamento.

A estas grandes potencias se suman China, Corea del Sur o el Reino Unido, e incluso Irán y Turquía ya han dado sus primeros pasos en esto. Si bien las grandes potencias no se niegan tajantemente a regular esta industria, hacen todo lo posible para demorarla y detenerla. Según cita ANSA, para Wareham “nunca es demasiado tarde para regular antes de que sea tarde y nos encontremos con cientos de víctimas a manos de robots asesinos”.

Al mismo tiempo, el otro gran objetivo de quienes quieren detener esto es llamar la atención de la sociedad que hoy no ve este tema como una amenaza seria y real en el corto plazo. Días atrás, Mariana Sanz, estudiante de la Universidad de los Andes en Bogotá, irrumpió en un acto en Naciones Unidas para pedir apoyo a los Estados miembros que quieren controlar este negocio.

“Resulta muy importante en este momento porque ya hay muchos países en proceso de desarrollo de estas máquinas, de estas armas, y viene con muchos problemas no solo éticos, legales, morales. Uno que me preocupa un montón es quién toma la responsabilidad en caso de las consecuencias, que son víctimas”, destacó.