¿Qué hacer si tu hijo la rompe con los videojuegos?

¿Ser gammer puede ser una profesión? Analizamos las posibilidades de ¨salvarse¨ con los jueguitos
<a href="https://elintransigente.com/vida-estilo/2019/08/12/que-hacer-si-tu-hijo-la-rompe-con-los-videojuegos/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-08-12T14:57:14-03:00">agosto 12, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-08-12T14:57:15-03:00">agosto 12, 2019</time></a>

La noticia fue repetida hasta el hartazgo: el Mundial de Fortnite ubicó en el quinto lugar a Thiago “King” Lapp, regalándole la increíble suma de 900 mil dólares. “King” tiene 13 años, la edad mínima para competir, y se midió contra jugadores de todas las edades del continente. Entonces todos los padres nos miramos y nos preguntamos: así como en el pasado pasó con el fútbol, ahora ¿cabría fomentar el fanatismo de nuestros hijos por los videojuegos?

Un antecedente cercano de esto es el caso de Jordan Herzog, que recibió su primera consola de manos de su papá y no solo eso, fue su padre quién lo alentó a jugar y hasta lo sacó del colegio para apoyarlo en su sueño de convertirse en un jugador profesional. Parece bastante extremo, pero analicémoslo.

Richard Lachman, profesor asociado de la Universidad de Ryerson en Toronto, asegura que “los padres de un niño normal y sano que se preocupan porque los videojuegos de acción vayan a inspirar a sus hijos para cometer un crimen horrible son como los padres de los años 80 que se preocupaban porque sus hijos escuchasen heavy metal. Francamente, los videojuegos no son un problema”. 

La Asociación Española del Videojuego (AEVI) desarrolló ‘The Good Gamer’, una campaña que ha tenido un gran impacto al dar un decálogo de buenas prácticas dirigidas a los padres. El primer punto es “jugá con tus hijos y entendé su mundo”, para conocer qué le gusta y por qué le gusta. “Si le decís a tu hijo que solo juegue durante quince minutos al día y el partido dura media hora, es mejor dejarle jugar un partido cada menos tiempo, de lo contrario puede ser contraproducente”, explican.

Algunos psicólogos se han dedicado a analizar y derrumbar algunos de los supuestos aspectos negativos de los videojuegos en la vida de los chicos. El primer prejuicio que hay, es el hecho de que los niños no se relacionan. Nada podría estar más lejos, hasta cambian la manera de hacerlo derrumbando barreras geográficas porque en los videojuegos se pueden comunicar los jugadores por chat.

Además, diversos estudios demuestran que los videojuegos están asociados a temas como la creatividad, el descubrimiento y el trabajo de superación que ayuda a la autoestima. Por si fuera poco, se asocian a una mejora en la capacidad de alerta y ayuda en la toma de decisiones, a la hora de resolver problemas y disminuir el estrés.

“Los padres pueden hacer uso de aquellas funciones y aplicaciones que los ayudan a tener un control sobre los juegos de sus hijos y sobre el tiempo que están frente al equipo”, asegura Angélica Dávila, de Acer. Actualmente, los padres pueden encontrar en el país para los más chicos equipos con todas las ventajas del Control Parental de Windows 10, que permite personalizar muchos aspectos¨.