Día del Niño: ¿qué comemos?

Te contamos los tips de una especialista para que cuides a los que más querés
<a href="https://elintransigente.com/vida-estilo/2019/08/14/dia-del-nino-que-comemos/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-08-14T17:59:47-03:00">agosto 14, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-08-14T18:31:30-03:00">agosto 14, 2019</time></a>

Desde que el niño nace, se desarrolla una relación indispensable entre él y su madre, que tiene que ver con la constitución del sujeto a través de la comida y el afecto. A medida que el niño empieza a crecer e incorporar alimentos, es fundamental que vean que en su casa todos los integrantes comen y aceptan aquello que les ofrecen en las cuatro comidas, especialmente los adultos mayores, que actúan como referentes para todo: padre, madre, hermanos mayores o cualquier otro adulto que participe de la convivencia.

La licenciada Liliana Grimberg, nutricionista, dietista y coordinadora del área de nutrición del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna, explica: “Desde que los niños comienzan a comer todo tipo de comidas, es necesario incorporar a los diferentes grupos que forman parte de la alimentación saludable: lácteos, frutas y verduras, carnes y huevos, cereales y derivados, aceites y grasas, y azúcares y dulces”.

Con respecto a los lácteos, explica que se deben consumir tres porciones por día: una taza, tanto en el desayuno como en la merienda, y una tercera porción que puede incorporarse a partir de postres (flanes, arroz con leche) o en preparaciones saladas (salsa blanca, polenta hecha con leche, etc).

Las frutas y verduras deben ser consumidas en cuatro o cinco porciones diarias. Por un lado, las frutas se tienen que ofrecer como el postre de cada comida y el resto de las porciones puede incluirse en el desayuno y/o la merienda (por ejemplo los licuados con leche), como colaciones a media mañana o media tarde, o jugos exprimidos. Por otro lado, las verduras pueden acompañar una porción de carne en cada comida ya sea como ensaladas, verduras cocidas, hervidas o grilladas.

En cuanto a las carnes, la Licenciada Grimberg advierte: “Cuando comienzan a ofrecerse carnes a los niños, se deben cortar en trozos muy pequeños pero no procesarlas ni licuarlas ya que los niños deben acostumbrarse a masticar ese alimento, para evitar que cuando crezcan las rechacen por no querer masticarlas”. Entre las diversas opciones a incorporar se encuentran todo tipo de carnes desgrasadas (sin grasa visible) como la carne roja, el pollo y el pescado ya sea al horno, a la parrilla, a la plancha o hervidas.

No se debe acostumbrar a los niños a consumir pan, como alternativas se pueden consumir cereales en copos sin azúcar combinados con frutas y leche o yogurt. El consumo de los azucares y dulces merece un apartado especial. “No se debe abusar del consumo, ya que socialmente están establecidos y se consume más de lo necesario y con demasiada frecuencia. A diferencia de ello, pueden formar parte del desayuno y/o merienda”, advierte la Lic. Grimberg.

Los kioscos saludables, una tendencia hoy, tienen como objetivo lograr una buena educación alimentaria nutricional, ya que muchos niños reciben un desayuno liviano en su casa y es en el recreo donde completan esta comida.

Entre los productos ofrecidos se encuentran: yogurts, frutas, ensalada de frutas, barras de cereal, galletitas con cereales integrales, alfajores a base de galletas de arroz, galletitas dulces en envases individuales (no sólo se debe tener en cuenta el tipo de alimento sino también la cantidad), frutas disecadas y frutos secos.

A partir del consumo de estos alimentos será mucho más fácil evitar las gaseosas o jugos artificiales (los cuales vehiculizan mucha cantidad de azúcar) y otras golosinas que resultan innecesarias para la alimentación de los niños.