El sexo vende en la moda, pero a veces trae dolores de cabeza

Estos son los avisos más controversiales de la industria de la moda: historias de censuras y demandas por doquier
<a href="https://elintransigente.com/vida-estilo/2019/10/09/el-sexo-vende-en-la-moda-pero-a-veces-trae-dolores-de-cabeza/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-10-09T10:30:47-03:00">octubre 9, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-10-09T10:30:48-03:00">octubre 9, 2019</time></a>

Se sabe. El sexo vende. Y más en el mundo de la moda que tanto se centra en la imagen. Desde el fast fashion hasta el lujo, la sexualidad se ha extendido por los carteles publicitarios de las marcas desde que surgió la industria de la publicidad. A medida que la sociedad evolucionó y los límites de la exposición decente se empujaron aún más, las marcas continuaron capitalizando en anuncios de doble valor, dice la ex Vogue, Carine Roitfeld en su revista.

Pero no todo es oro. A veces estas imágenes polémicas pueden tocar fácilmente una fibra entre los clientes, y las campañas de moda que revelan demasiado o van demasiado lejos se hacen notar rápidamente. Los reguladores publicitarios son responsables de hacer tambalear a quienes transgredan los límites y a menudo prohíben la circulación de los anuncios y deciden cuándo se pasaron de castaño oscuro.

En 1980, Brooke Shields, de 15 años, protagonizó una campaña de Calvin Klein Jeans que tenía escrito: “¿Sabés lo que se interpone entre mis Calvins y yo? Nada”. ABC y CBS prohibieron los comerciales de la campaña luego de que estallara una reacción pública en torno a la sexualización de una adolescente. Pero no fue la única vez, en 1995 casi se llegó a acusar a la marca de pornografía infantil por el uso de menores en sus campañas, pero después demucha investigación se retiraron los cargos al revelarse que en realidad parecían más chicos, pero no eran menores.

Uno de los muchos anuncios prohibidos de Sisley es esta imagen de 2001, que presentaba controversialmente a la modelo Josie Maran posando seductoramente con la ubre de una vaca. Era parte de una campaña que tenía modelos en varias escenas subidas de tono en una granja y se suponía que transmitía “una representación naturalista de la vida y el campo, jugando con el exhibicionismo de las modelos e insinuando irónicamente la naturaleza y el erotismo natural”, según la marca. 

Otro muy nombrado fue el de 2007, que fue prohibido por representar y dar glamour al consumo de drogas, tanto por el posicionamiento de la ropa como por la apariencia de las modelos, que estaban abalanzadas sobre una mesa con canutos de papel blanco, sobre una musculosa también blanca. Un papelón

Durante el breve paso de Tom Ford al mando de YSL, este infame anuncio de la fragancia Opium recibió casi 1,000 quejas y fue eliminado de las vallas publicitarias. La modelo Sophie Dahl posó de una manera que era “sexualmente sugerente e inadecuada para ser vista por los niños”, según la Autoridad de Estándares de Publicidad.

Además, en 2002, Yves Saint Laurent creó una campaña de fragancias con desnudo frontal completo inspirada en una fotografía de 1971 del fundador de la casa de moda. Huelga decir que la imagen del modelo Samuel de Cubber desnudo recibió innumerables quejas y solo una versión recortada fue autorizada para su uso en carteles (a pesar de que la imagen completa se imprimió en revistas). “El perfume se usa en la piel, entonces ¿por qué esconder el cuerpo?

Después, Tom Ford, quien nunca huyó de la sexualidad, lanzó una serie de anuncios muy controvertidos durante su reinado en Gucci. En quizás uno de los anuncios de moda más conocidos hasta la fecha, Ford unió fuerzas con el legendario fotógrafo Mario Testino en 2003 para una serie de anuncios inspirados en el fetiche. Una foto, protagonizada por el vello púbico de la modelo Carmen Kass en forma de “G” de Gucci, fue prohibida instantáneamente en todo el mundo.

Más adelante, el renombrado diseñador hizo otra campaña que al día de hoy todos nos acordamos. Este anuncio de perfumes de Tom Ford para hombres de 2007 fue rápidamente prohibido en Italia por su sexualidad gráfica. Y no es para menos.