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POLÍTICA

Banco Nación Sociedad Anónima: qué implica para los clientes y el futuro de la entidad la última decisión de Javier Milei

A mediano plazo, el BNA podría optar por cotizar en bolsa, pero esta decisión requeriría la aprobación del Congreso.

Banco Nación

El Gobierno nacional convirtió al Banco Nación en Sociedad Anónima mediante el decreto 116/2025, lo que modifica su estructura jurídica sin que deje de ser una entidad pública. Esta transformación busca otorgarle mayor flexibilidad operativa y eliminar restricciones que tenía bajo la figura de Sociedad del Estado. La decisión fue confirmada con la firma de Javier Milei antes de partir hacia EE.UU. en un nuevo decreto de la gestión libertaria.

El decreto establece que el nuevo esquema permitirá al Banco Nación competir en igualdad de condiciones con otras entidades financieras, dándole acceso a nuevas fuentes de financiamiento y posibilitando estrategias comerciales más dinámicas.

Según el documento oficial, la conversión a Sociedad Anónima permitirá una mayor flexibilidad en la gestión y alineación con estándares internacionales de transparencia y eficiencia. También incorporará mecanismos de gobierno corporativo más ágiles, optimizará los recursos y fortalecerá su posición en el mercado financiero. Además, ampliará su capacidad de financiamiento, lo que beneficiaría a clientes y a la economía en general.

El anuncio de Sturzenegger

Desde el Gobierno sostienen que el régimen de Sociedad del Estado generaba una descapitalización permanente sin riesgo de default, lo que obligaba al Tesoro a continuar financiando la entidad incluso en situaciones de ineficiencia.

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, explicó que la medida busca mejorar la transparencia y el gobierno corporativo del banco. Entre los cambios, se elimina la obligación de que los depósitos judiciales sean realizados exclusivamente en el Banco Nación.

La argumentación de Francos

Si bien el decreto no implica una privatización inmediata, la nueva figura jurídica facilita una eventual apertura de capital. En este sentido, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, recordó que Brasil llevó al Banco do Brasil a cotizar en la Bolsa de Nueva York, permitiendo la incorporación de capital privado sin perder el control estatal.

«Si un banco público en Brasil, bajo la presidencia de Lula, se convirtió en una empresa que cotiza en bolsa, ¿por qué no hacerlo nosotros?», planteó Francos.

El presidente de First Capital Group, Miguel Ángel Arrigoni, consideró que la conversión del Banco Nación en Sociedad Anónima le otorga mayor flexibilidad para recibir capital de bancos de fomento extranjeros y realizar proyectos conjuntos con otras entidades financieras. Sin embargo, advirtió que el Banco Nación es clave para la economía argentina, por lo que cualquier intento de privatización deberá analizarse con cautela.

En la misma línea, el economista Carlos Melconian sostuvo que la transparencia, la eficiencia y la despolitización de la entidad son aspectos fundamentales para su modernización, aunque destacó que el modelo mixto puede ser una opción viable si se maneja con prolijidad.

Por su parte, el actual presidente del Banco Nación, Daniel Tillard, defendió la conversión a Sociedad Anónima y afirmó que la medida es central para mejorar la transparencia y eficiencia de la entidad. «La transformación en SA es imprescindible para que el Banco continúe aumentando los préstamos a favor de las pymes y las familias», sostuvo en un comunicado.

Cómo impacta en los clientes

Desde la entidad aseguraron que la conversión no afectará a los clientes ni a los servicios actuales, sino que busca garantizar la estabilidad financiera del banco y ampliar su capacidad de otorgar créditos.

En términos operativos, uno de los primeros cambios será la sustitución de la sindicatura unipersonal por un órgano colegiado de tres miembros, siguiendo el modelo de otras sociedades anónimas.

A mediano plazo, el Banco Nación podría optar por cotizar en bolsa y abrir su capital, una decisión que requeriría la aprobación del Congreso y que marcaría un cambio estructural en la entidad más importante del sistema bancario público argentino.