Marzo comienza con una nueva ola de aumentos que impactará en los gastos cotidianos. Combustibles, servicios públicos, transporte y medicina prepaga sufrirán subas que agravan el contexto de alta inflación y pérdida del poder adquisitivo.
Subas en combustibles y tarifas de servicios
Desde el 1 de marzo, el precio de los combustibles subirá entre un 2% y un 3%. Factores como la actualización de impuestos y la cotización internacional del crudo impulsan el ajuste. Así, la nafta súper en Buenos Aires pasará de $1.151 a $1.174, pero podría alcanzar los $1.185 por litro si el incremento es mayor.
En cuanto a los servicios públicos, se aplicarán nuevos aumentos en electricidad y gas. Las tarifas de gas se incrementarán un 1,6%, mientras que las de luz subirán un 1,5%. Además, Edenor propuso un aumento adicional del 8% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), más un 2% extra para el servicio de transporte de energía, aunque aún debe ser aprobado por la Secretaría de Energía.
Transporte y medicina prepaga también se encarecen
El transporte público también ajusta sus valores. Desde el 28 de febrero, el boleto de subte en Buenos Aires pasa de $757 a $832 para quienes tengan la tarjeta SUBE registrada. Para aquellos sin registro, la tarifa será de $1.322,88 por viaje. Se mantienen los descuentos progresivos del 20% al 40% para pasajeros frecuentes.
Por su parte, las empresas de medicina prepaga aplicarán un incremento en sus cuotas, con subas promedio del 2% y algunas llegando al 2,7%. A esto se suma la eliminación de intermediaciones con ciertas obras sociales, lo que afecta la forma en que los afiliados pagan sus planes de salud.
Impacto en alquileres y panorama económico
Aunque la Ley de Alquileres fue derogada en 2023, algunos contratos aún se rigen por el Índice de Contrato de Locación (ICL). En marzo, este índice marcará un ajuste del 149,3% para aquellos acuerdos que continúan bajo esta normativa.
Con estos incrementos, los argentinos en el gobierno de Javier Milei enfrentan un inicio de mes con mayor presión sobre su economía. La combinación de inflación, pérdida del poder adquisitivo y ajustes en rubros esenciales acentúa la preocupación por el costo de vida en el país.