La inseguridad en la Provincia de Buenos Aires ha provocado un nuevo enfrentamiento entre el gobierno de Axel Kicillof y la administración nacional de Javier Milei. Las críticas y acusaciones cruzadas han escalado en los últimos días, en medio de un contexto de creciente preocupación ciudadana por los hechos delictivos.
El subsecretario de prensa del gobierno nacional, Javier Lanari, encendió la polémica al señalar en redes sociales que «la Provincia es un baño de sangre», atribuyendo la responsabilidad a la gestión del gobernador Kicillof. Lanari afirmó que el mandatario «romantiza la delincuencia» y sostuvo que la crisis de inseguridad se agravará si no se toman medidas urgentes.
A estas declaraciones se sumaron las de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien exigió celeridad en el tratamiento del Régimen Penal Juvenil, al tiempo que acusó al gobernador de inacción frente a la problemática.
Posturas enfrentadas
Desde el gobierno bonaerense no tardaron en responder. El ministro de Seguridad, Javier Alonso, desestimó las críticas y aseguró que la situación en la Provincia ha mejorado en comparación con años anteriores. «Los datos están auditados, la baja de homicidios es clara», afirmó en diálogo con Radio con Vos. Además, acusó al Ejecutivo nacional de utilizar la inseguridad con fines políticos y de desviar la atención de otros problemas.
Por su parte, el director Nacional de Normativa y Enlace Judicial del Ministerio de Seguridad, Fernando Soto, criticó a Kicillof por no abordar directamente la crisis de inseguridad y por justificar la falta de recursos con el recorte presupuestario del Gobierno nacional. «No lo escuché hablar al gobernador de la crisis de seguridad ni plantear soluciones concretas», sostuvo.
Recorte en Seguridad
Otro punto de conflicto entre ambas administraciones es la reducción de fondos destinados a la seguridad. Alonso aseguró que el recorte de $750.000 millones por parte del Gobierno nacional afectó directamente la capacidad operativa de la Provincia, limitando la compra de patrulleros y equipamiento.
El ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense, Gabriel Katopodis, también se sumó a las críticas, acusando a la administración de Milei de buscar «rédito político» en lugar de trabajar en una solución integral para la inseguridad. «La seguridad se combate con decisiones serias y coordinadas, no con discursos que buscan dividir», afirmó.
El debate sobre la inseguridad en Buenos Aires continúa generando tensiones entre ambas administraciones, sin indicios de un acuerdo en el corto plazo. Mientras tanto, la ciudadanía sigue demandando soluciones concretas para combatir el delito y mejorar la seguridad en la región.
En este contexto, diversos analistas destacan que el problema de la inseguridad requiere una acción conjunta entre la Nación, la Provincia y los municipios. Según expertos en criminología, las políticas de seguridad deben ir acompañadas de estrategias de inclusión social, educación y empleo para lograr una solución sostenible.
Asimismo, organizaciones de derechos humanos han advertido que el endurecimiento de las políticas punitivas sin una planificación integral podría agravar la situación en las zonas más vulnerables. Mientras las críticas y las defensas continúan, el problema de la inseguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones de la sociedad argentina.
La provincia es un baño de sangre. Todos los días mueren los buenos. La crisis de inseguridad seguirá agravándose. A Kicillof no le importa. Romantizaron la delincuencia. El resultado: 14 robos por hora y 2,3 homicidios por día…
— Javier Lanari (@javierlanari) February 27, 2025