El banco de inversión más importante del mundo, JP Morgan, encendió las alarmas entre los grandes jugadores del mercado al advertir que la suba de aranceles dispuesta por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría derivar en una recesión tanto en el país norteamericano como en la economía global. La entidad elevó al 60% la probabilidad de una recesión este año, según un informe distribuido esta semana entre sus principales clientes institucionales.
El documento, titulado «There will be blood», fue redactado por el economista jefe de JP Morgan, Bruce Kasman, y advierte que las nuevas tarifas comerciales representan “el mayor aumento de impuestos en Estados Unidos desde 1968”. Para Kasman, el impacto será aún más fuerte si se suman posibles represalias de otros países, la caída en la confianza empresarial y las disrupciones en las cadenas de suministro.
Impacto fiscal inédito desde la presidencia de Johnson
Según el análisis, las medidas impulsadas por la administración Trump podrían representar un incremento del 2,4% del PBI doméstico en términos de presión tributaria. En dólares, el costo estimado para los consumidores asciende a unos 700.000 millones, cifra similar a la que implicó la Revenue Act sancionada durante la Guerra de Vietnam.
“Estos nuevos aranceles son más dañinos que los del Acta Smoot-Hawley de 1930”, sostuvo el banco en un pasaje del informe. Aquel paquete proteccionista es considerado uno de los factores que agravaron la Gran Depresión, pero JP Morgan remarcó que la economía global actual está mucho más interconectada y, por ende, es más vulnerable a este tipo de medidas.
La amenaza de una guerra comercial global
Kasman fue contundente al señalar que una escalada arancelaria puede derivar en un escenario incierto e inestable. “Las represalias comerciales y la caída en la confianza pueden amplificar el shock”, advirtió, al tiempo que remarcó que aún no incorporaron estos escenarios en sus proyecciones macroeconómicas, pero sí evalúan su potencial como un “shock sustancial”.
De hecho, el informe recordó que, tras el anuncio de Trump, Wall Street perdió más de 3 billones de dólares en capitalización bursátil. El índice S&P 500 cayó un 4% y se anticipan nuevas bajas, mientras que el petróleo retrocedió con fuerza y se ubicó cerca de los USD 61 por barril.
Dificultades estructurales para negociar
A pesar de que la Casa Blanca sostuvo que los aranceles podrían servir como moneda de cambio en futuras negociaciones, JP Morgan sostuvo que hay barreras estructurales que dificultan un alivio inmediato. El ejemplo más claro es el de la industria de los semiconductores, altamente concentrada en Taiwán, que limita la capacidad de Estados Unidos de reemplazar importaciones sin afectar a sus propias cadenas de producción.
En ese contexto, Kasman explicó que “los desequilibrios comerciales actuales están ligados a ventajas comparativas consolidadas”, por lo que intentar modificarlos a través de tarifas puede generar más daño que beneficios.
Sin cambios en el corto plazo, pero con alerta encendida
Aunque el banco no modificará de inmediato sus proyecciones económicas, dejó en claro que las políticas anunciadas representan un riesgo mayor para la estabilidad global. “Si se implementan en su totalidad, es probable que estas medidas lleven a Estados Unidos y posiblemente al mundo a una recesión”, concluyó Kasman.