Las diferencias internas en el peronismo bonaerense escalaron al máximo. Axel Kicillof ya no disimula su inclinación por desdoblar las elecciones legislativas y choca de frente con el sector liderado por Cristina Kirchner. Con una fecha límite a la vista y sin margen para retroceder, se acerca una ruptura sin retorno dentro de Unión por la Patria.
El gobernador Kicillof y la expresidenta llevan semanas sin hablarse. Las fricciones internas ya dejaron de ser soterradas: el cristinismo presiona para impedir el desdoblamiento de los comicios, mientras el mandatario se encamina a firmar el decreto que lo habilite. La situación alcanzará un punto clave este martes, cuando la Legislatura bonaerense trate el proyecto de ley impulsado por La Cámpora y el massismo para suspender las PASO y establecer elecciones concurrentes.
El presidente del bloque de UP en Diputados, Facundo Tignanelli, lo planteó sin rodeos: «No puede ser que una cuestión operativa de una elección, como es el desdoblamiento, ponga en riesgo los diputados que necesita el proyecto nacional». La advertencia tiene nombre y apellido: Axel Kicillof.
Cristina, Massa y Máximo: el tridente que busca arrinconar a Kicillof
El círculo de Kicillof afirma que existe un operativo para desplazarlo del liderazgo político en la provincia. «Se quieren cargar a Axel. Es un capricho de Máximo, que no quiere que se fortalezca y se erija como opción de futuro», declaró una fuente clave del entorno del gobernador. La situación se agravó con el mensaje de la senadora Teresa García, que advirtió: «Si hay desdoblamiento, Cristina será candidata a diputada provincial por la tercera sección».
Desde el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el núcleo más leal a Kicillof, esperan que el mandatario publique el decreto de desdoblamiento antes del martes. Consideran que no puede retroceder sin perder autoridad. «Cristina es nuestra conductora, pero Axel conduce la provincia. Y los legisladores tienen que respetarlo», planteó el intendente de Villa Gesell, Gustavo Barrera.
Una ruptura sin retorno
En el kicillofismo creen que la candidatura de CFK a una banca seccional sería una demostración de debilidad, no de poder. «Es una amenaza para aplastar su proyecto político. Si no se planta ahora, los que lo siguen no le van a creer más», reflexionó un alto funcionario bonaerense.
Las versiones cruzadas sobre posibles acuerdos de tregua circulan sin confirmación. Incluso trascendió que el kirchnerismo habría ofrecido avalar el desdoblamiento de 2025 a cambio de que también se garantice esa modalidad en 2027, cuando Kicillof podría postularse a la presidencia. La respuesta fue negativa.
Máxima tensión antes de la sesión clave
El lunes se agota el plazo. Si Kicillof no publica el decreto antes de la sesión del martes, el cristinismo y el massismo podrían avanzar con su iniciativa en la Legislatura y dejarlo acorralado. Desde Gobernación, acusan a La Cámpora de haberse aliado con el PRO y La Libertad Avanza para forzar la situación. «Quisieron hacer un golpe de Estado en Diputados. Pero ni siquiera consiguieron los votos para la traición», denunció un funcionario cercano al gobernador.
Para el entorno del mandatario, todo se reduce a una disputa de poder enmascarada en una discusión electoral. Lo definen como «una pelea psicológica» más que política. «Para ellos es sumisión o traición. No hay punto medio», sintetizó una fuente oficialista. A esta hora, nadie parece dispuesto a ceder.