En la historia de la Guerra de Malvinas, el heroísmo no solo se reflejó en los soldados que combatieron, sino también en un inesperado protagonista de cuatro patas: TOM, Teatro Operativo de Malvinas. Su historia, única y conmovedora, es un testimonio de la lealtad y el sacrificio de los animales en tiempos de guerra.
Un viaje inesperado a Malvinas
Todo comenzó en Junín, Buenos Aires, donde un cabo del Ejército Argentino se preparaba para partir hacia Malvinas. Mientras organizaba los capotes que los soldados utilizarían para protegerse del frío, un perro callejero comenzó a rondarlo. Se cruzó una vez, dos veces, tres veces, hasta que, en un impulso, los soldados decidieron llevarlo con ellos. Así nació TOM, el perro que volaría en un Hércules hacia el teatro de operaciones de la guerra.
Un centinela en el frente de batalla
Ya en Malvinas, TOM se convirtió en un guardián de los 16 soldados de la brigada antiaérea. Gracias a su agudo oído, detectaba la presencia de aviones enemigos antes que cualquier radar o soldado. Su capacidad para anticipar los ataques aéreos permitió a los combatientes refugiarse en los pozos de zorro y evitar el impacto de las bombas británicas.
Un sacrificio en la batalla final
El día antes de la rendición, TOM volvió a alertar sobre un Sea Harrier que volaba a baja altura. Sin embargo, en medio del ataque, una esquirla de granada lo alcanzó y acabó con su vida. Su sacrificio, aunque silencioso, salvó muchas otras.
Un merecido homenaje
Años después, TOM fue reconocido como un verdadero héroe de guerra. En su honor, se erigió un monumento en la provincia de Buenos Aires, con la presencia de sus antiguos compañeros de brigada y una banda militar. Además, una réplica de su estatua se encuentra en el Museo de Malvinas, dentro del Espacio para la Memoria, en lo que fuera la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
TOM, el soldado de cuatro patas, dejó una huella imborrable en la historia de la guerra. Su valentía y fidelidad demostraron que el heroísmo no entiende de especies y que, incluso en los momentos más oscuros, la lealtad y el coraje pueden venir de los lugares más inesperados.