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POLÍTICA

Tras el freno en el Senado, el Gobierno busca congelar los movimientos en la Corte

La alianza circunstancial entre el PRO, el kirchnerismo y sectores de la UCR significó un golpe político inesperado para la administración de Javier Milei.

Javier Milei

El rechazo del Senado a los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla para ocupar cargos en la Corte Suprema de Justicia dejó al Gobierno nacional en una posición de debilidad. La alianza circunstancial entre el PRO, el kirchnerismo y sectores de la UCR significó un golpe político inesperado para la administración de Javier Milei. En ese contexto, la estrategia libertaria pasa ahora por «congelar» cualquier movimiento respecto al máximo tribunal, a la espera de un recambio legislativo.

Fuentes cercanas a Santiago Caputo y al viceministro de Justicia, Sebastián Amerio, encargados de las negociaciones por los jueces, reconocieron que el «plan B» consiste, precisamente, en no avanzar por el momento con nuevos nombres. «Todo queda congelado hasta que cambie la composición de las cámaras», indicaron, dejando claro que no insistirán este año con otras propuestas.

Mientras tanto, la situación de García Mansilla queda en suspenso. El Gobierno, por boca del ministro del Interior Guillermo Francos, sostuvo que no hay impedimentos para que continúe como juez, al menos hasta que venza el decreto que lo designó. Sin embargo, su continuidad también dependerá de la posición que adopten los actuales miembros de la Corte.

Expectativa por el recambio legislativo

Bajo ese marco, en La Libertad Avanza confían en que las elecciones de este año les permitirán duplicar su presencia en el Senado. Así, a partir del 10 de diciembre, creen que contarán con mayor fortaleza política para impulsar una nueva estrategia judicial. «Lo que hay que hacer ahora es no equivocarnos con los nombres que ponemos en las listas», aseguraron desde el entorno de Karina Milei.

Por otra parte, el rechazo a Lijo se da por descontado. En el oficialismo ya no ven chances de reflotar su candidatura. García Mansilla, en cambio, genera divisiones. Su postura independiente, demostrada al fallar en contra de que Lijo pudiera tomar licencia como juez federal, generó tensiones dentro del Ejecutivo. Además, el juez Ricardo Lorenzetti expresó su desacuerdo con su continuidad en declaraciones radiales.

Tensión con Villarruel tras la sesión frustrada

El Gobierno también apunta contra la vicepresidenta Victoria Villarruel por no haber postergado la sesión del Senado que terminó con el rechazo a los pliegos. Según trascendió, hubo intentos de Santiago Caputo para suspender la votación, pero Villarruel se negó. «Victoria jugó muy mal. Se abroqueló con Bartolo (Abdala) y no lo dejó decretar la suspensión», dijeron fuentes libertarias.

Pese al enojo, el Gobierno no tiene herramientas institucionales para forzar su salida. Villarruel fue electa por voto popular y mantiene su propio esquema de poder. Por ello, las críticas del oficialismo se limitan a mensajes en redes sociales y comentarios off the record. Mientras tanto, la parálisis judicial se mantiene como parte de una estrategia más amplia de reconfiguración política de cara al futuro.