El juez federal Sebastián Casanello ordenó cuatro nuevos allanamientos en sedes de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) a partir de los audios filtrados de su exdirector, Diego Spagnuolo. También ordenó nuevas investigaciones en la Droguería Suizo Argentina en busca de evidencia sobre eventual pago de sobornos para la compra de medicamentos.
Según NA, la Policía de la Ciudad fue la encargada de realizar los allanamientos. Precisamente, fueron allanadas la sede central, en la calle Hipólito Irigoyen al 1400, y otras dos dependencias de la ANDIS. Aparte, el personal del Departamento de Delitos Complejos se dirigió a la Droguería Suizo Argentina, lugar donde se hizo la compra los medicamentos que habría dado lugar al pago de las coimas.
Ayer por la tarde, Spagnuolo designó como abogados a Ignacio Rada Schturze y a Juan Aráoz de la Madrid mientras permanece encerrado en su casa ubicada en un country. En el juzgado dicen no saber si Spagnuolo se presentará. Si en ese caso lo hará en condición de arrepentido, algo que podría hundir al Gobierno nacional.
Estado de la causa
En las últimas horas, la Fiscalía federal a cargo de Franco Picardi recibió un pendrive con medio centenar de audios atribuidos a Diego Spagnuolo. Las conversaciones, que habrían tenido lugar entre agosto y octubre de 2024, coinciden temporalmente con otra denuncia tramitada en Comodoro Py por irregularidades en compras de medicación, aunque aquella había sido archivada por falta de pruebas.
En tanto, la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP), que depende del Ministerio Público Fiscal, informó que el celular de Emmanuel Kovalivker, accionista de la droguería Suizo Argentina S.A., no podrá abrirse por el momento.
De acuerdo con el informe elevado al fiscal federal, el impedimento es estrictamente tecnológico. “Desarrollar la herramienta que permita acceder al dispositivo podría demandar meses”, explicaron fuentes judiciales.
Ahora, el foco se trasladará al celular de Jonathan Kovalivker, hermano de Emmanuel, quien entregó un iPhone de difícil acceso y también sin brindar la contraseña.