No hay dudas de que Wanda Nara es una de las figuras más problemáticas del mundo del espectáculo. Con un extenso recorrido en la farándula argentina, la mediática sabe cómo ser el centro de atención. La conductora de Masterchef salta de escándalo en escándalo.
Ahora enfrenta un duro capítulo de su vida: su batalla judicial con Mauro Icardi. En las últimas horas se viralizó en las redes sociales un dictamen de once páginas del Defensor de menores. Este analizó la relación que tienen tanto Wanda Nara como el futbolista con sus hijas Isabella y Francesca.
«En este punto, se advierte que en el discurso de las niñas, el temor y los reparos hacia la persona de la pareja de su padre fue impuesto e implantado, habiéndose comprobado que fueron las propias hermanas que pidieron en forma espontánea compartir más tiempo con la Señora Suárez. Lo que me lleva a realizar el siguiente cuestionamiento: no son mis representadas las que tienen problemas en este punto. Sino la persona adulta, su madre, que impuso por algún motivo espurio y mezquino esta inquina, provocándoles un daño y sufrimiento innecesarios», comienza.
«Ahora bien, me pregunto de ser sinceras sus palabras, lo que no puedo asegurar, por qué no les evitó a sus hijas una jornada tan difícil. Marcada por la angustia, el dolor y el sufrimiento. Como una madre no antepone los sentimientos y bienestar de sus hijas sobre sus propios intereses», continúa el escrito sobre Wanda Nara.
«A toda esta maquinaria montada con cuadros fingidos de pánico, imposición del sentimiento de culpa a las niñas, se agregó la filmación y posterior difusión. Violando flagrantemente la intimidad de mis representadas, generando en los demás, observadores externos, sentimientos de «lástima y pena» hacia las pequeñas hermanas», sigue.
«Pero ello no le importó a la Sra Nara, hasta que ejecutó la medida con intervención de profesionales policiales especializados y allí las «entregó». ¿Era necesario todo esto. Ahora como es posible que cuando estaban con la madre no querían ver a su padre y a su pareja, con episodios falsos de pánico. Y cuando estaban con su padre se las veía «muy felices, cómodas» disfrutando de tal encuentro a punto tal de pedir a su madre que no llame tanto», dice este.
«Mas aún, fueron las mismas niñas que pidieron encontrarse con la pareja del padre. Esta última con un sentido de prudencia se fue incorporando paulatinamente respetando el tiempo de ellas», cierra el escrito, que promete traer consigo un verdadero escándalo.
