La novela de la renovación de Vinícius Júnior en el Real Madrid sumó un nuevo capítulo inesperado. Lejos de apresurarse a firmar, el brasileño decidió posponer cualquier acuerdo contractual hasta el próximo año, en una jugada que busca darle margen para recuperar protagonismo deportivo y peso en la negociación.
El contrato que quedó en suspenso
Cuando el delantero brillaba en 2023 y hasta se hablaba de un Balón de Oro en su futuro, la directiva blanca había diseñado un contrato hasta 2030 con un sueldo de 20 millones de euros netos por temporada. Sin embargo, tras una temporada 2024/25 marcada por altibajos colectivos, un rendimiento individual por debajo de lo esperado y la irrupción de Kylian Mbappé, el escenario cambió.
Vinícius se mostró inconforme y pidió el mismo nivel salarial que las máximas figuras, pero la renovación quedó en “stand by”. Su contrato actual lo vincula con la Casa Blanca hasta 2027, y cualquier extensión parece, por ahora, lejana.
Competencia interna y presión en la delantera
El brasileño ya no tiene el puesto asegurado como hace un par de temporadas. La aparición fulgurante de Franco Mastantuono, la recuperación de Rodrygo y la decisión de Xabi Alonso de dejarlo en el banco frente al Real Oviedo son pruebas claras de que la competencia en el ataque merengue se endureció.
En ese partido, ingresó desde el banco y respondió con un gol y una asistencia, un gesto de que su respuesta será dentro del campo. Pero el mensaje es claro: en Madrid nadie tiene asegurada la titularidad.
Una jugada estratégica de Vinícius
Según adelantó AS, la decisión de Vinícius es netamente estratégica: apostar a cerrar la temporada al más alto nivel posible para fortalecer su posición en la mesa de negociaciones. Si consigue recuperar el brillo que lo convirtió en referente de la última Champions, podrá reclamar lo que considera un contrato acorde a su estatus.
El Real Madrid, por su parte, mantiene una línea dura en lo económico. La pulseada promete ser larga: Vinícius quiere demostrar con goles y asistencias que sus pretensiones no son descabelladas, mientras el club mide cada movimiento para no romper su escala salarial.
Por ahora, la renovación quedó congelada. Y la incógnita es si este pulso terminará en un nuevo contrato galáctico… o en un quiebre en la relación con uno de los jugadores más emblemáticos de los últimos años.