El arranque de Erik Ten Hag al frente del Bayer Leverkusen está muy lejos de lo esperado. Apenas dos meses después de asumir, el técnico neerlandés podría ser despedido si no logra ganar el próximo compromiso de la Bundesliga, pese a haber impulsado fichajes estratégicos como Ezequiel Equi Fernández y Claudio “Diablito” Echeverri.
Un inicio con demasiadas dudas
Tras su polémica salida del Manchester United, Ten Hag llegó a Alemania con la misión de mantener al Leverkusen en la élite europea. Pero desde la pretemporada los resultados encendieron las alarmas: el equipo cayó 5-1 frente a la Sub-20 de Flamengo, mostró falencias en otros amistosos y debutó en liga con una derrota 2-1 contra Hoffenheim.
Según el diario BILD, la directiva ya le bajó línea: si no suma de a tres contra Werder Bremen, su cargo entrará en riesgo inmediato. La comparación con el exitoso ciclo de Xabi Alonso, que dejó la vara altísima, agrava aún más la presión.
Los fichajes argentinos en el medio de la tormenta
Uno de los principales pedidos de Ten Hag fue reforzar el mediocampo. Por eso llegaron dos argentinos: Equi Fernández, adquirido en 30 millones de euros al Al-Qadsiah con cláusula de plusvalía del 15%, y Claudio Echeverri, cedido por el Manchester City por una temporada.
Ambos se sumaron a un vestuario que ya contaba con Exequiel Palacios, referente del club y campeón del mundo con la Selección Argentina. La ilusión de ver a tres volantes albicelestes liderando el mediocampo es grande, aunque la continuidad de Ten Hag podría condicionar el protagonismo de los recién llegados.
El veredicto de la dirigencia
Desde la cúpula del club entienden que Ten Hag ya tiene el material necesario para rendir mejor. Si bien reconocen que el plantel sufrió cambios significativos, consideran inaceptable el bajo nivel mostrado en cancha. El DT, por su parte, se enfoca en la preparación del duelo decisivo del fin de semana, sabiendo que allí podría definirse su futuro inmediato.
La Bundesliga recién comienza, pero en Leverkusen no hay paciencia: el margen de error se achica y Ten Hag corre el riesgo de pasar a la historia como uno de los ciclos más fugaces del fútbol alemán.