El diputado nacional y dirigente del SMATA, Mario Manrique, volvió a instalar un discurso alarmista frente a la reforma laboral impulsada por la administración de Javier Milei. Según el legislador, el plan oficialista busca “fragmentar a los sindicatos” para avanzar con un esquema más flexible y moderno. Sin embargo, en su intervención volvió a quedar expuesto un punto central: la CGT, a la que representa, no ha presentado una propuesta viable ni un diagnóstico que vaya más allá de la resistencia gremial de siempre.
Manrique aseguró en Radio Splendid AM 990 que la Casa Rosada “pretende debilitar el movimiento obrero” y que detrás de la reforma no existe ningún objetivo productivo. En su visión, las iniciativas del Gobierno buscan “romper la relación de fuerzas entre el trabajador y el empresario”. Y citando como ejemplo las declaraciones del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
Un discurso que repite el libreto del kirchnerismo
El diputado sostuvo que la reforma laboral no generaría empleo si no se revitaliza el consumo interno. Según su planteo, la economía se encuentra en un “modelo financiero” que provoca cierres de fábricas y pérdida de productividad. También afirmó que “ningún empresario va a tomar personal que no necesita”, aunque no explicó cómo funcionó el mercado laboral durante los últimos años con el esquema sindical intacto y con una caída del empleo privado.
En su intento por responsabilizar al Gobierno, apuntó contra los empresarios que —según dijo— “recibieron perdones de deuda y no blanquearon a nadie”. Aun así, evitó mencionar que fue la propia CGT la que bloqueó durante años mecanismos de regularización laboral y digitalización de fiscalización.
Críticas al sector empresario y al impacto en la industria automotriz
Manrique también cuestionó a entidades como la UIA, CAME y la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa por los aumentos propuestos en el salario mínimo, acusándolas de incoherencias frente a las importaciones. En esa línea, sostuvo que incluso empresas tecnológicas que antes defendían la desregulación —como Mercado Libre— hoy reclaman intervenciones.
El dirigente del SMATA dedicó un apartado a la industria automotriz, en donde aseguró que este año se perdieron entre 3.500 y 4.000 empleos, con plantas trabajando al 50% de su capacidad. Afirmó que recién en 2027 podría retomarse un nivel de actividad normal. Aunque responsabilizó exclusivamente al Gobierno y no al derrumbe previo del sector, que se profundizó durante el último mandato kirchnerista.
Un llamado a la calle y una defensa acrítica de la CGT
Para Manrique, la situación económica generó un retroceso “cultural y solidario”, ubicando a la sociedad “en modo sálvese quien pueda”. Atribuyó esa sensación a la política económica libertaria, sin hacer autocrítica sobre la pérdida de poder adquisitivo y la inflación heredada del gobierno anterior.
En cuanto al rol de la CGT, el diputado afirmó que la etapa de las declaraciones “ya terminó”. Y reclamó a la central obrera que abandone el Consejo de Mayo. Sostuvo que el movimiento obrero debe prepararse para “acciones más firmes”. Anticipando que su espacio presentará un dictamen de minoría con una propuesta alternativa de “modernización laboral”.
Sin embargo, el dirigente sindical reconoció que nada de eso será suficiente sin movilización callejera. “Cuando el Gobierno no escucha, lo único que queda es la calle”, aseguró, planteando una estrategia que replica la tradicional lógica de presión gremial.
