Connect with us

Hola, qué estás buscando?

ESPECTÁCULO

«Me daban 2 horas de vida»: La conmovedora historia que presentó Guido Kaczka en Buenas Noches Familia

 

El conductor no contuvo las lágrimas al escuchar la historia de una joven con una malformación genética.

 
Guido Kaczka

En un programa reciente de Buenas Noches Familia, la historia de María Belén emocionó y a la vez impresionó a todos en el estudio: una joven que desde muy chica convive con una malformación congénita y a quien los médicos le dieron apenas unas horas de vida al nacer. A pesar de los pronósticos y de una vida marcada por dificultades, decidió compartir su verdad ante las cámaras. 

La historia llegó de la mano de su amigo Elías, quien años atrás la encontró pidiendo ayuda en un tren. Sintió su dolor, no pasó de largo y de ese gesto surgió una amistad profunda. El vínculo se transformó en una especie de salvavidas para ella: él la acompañó, la apoyó y creyó en su dignidad cuando muchos la ignoraban.

Guido Kaczka, conductor de Buenas Noches Familia (eltrece), también quedó conmovido ante esta historia. Y, luego del show, los participantes María Belén y Elías ganaron 45 millones de pesos para el tratamiento de la joven. Y ante el público, la chica contó: “Yo soy de Buenos Aires, él es de Salta. Nos conocimos hace tres o cuatro años. Ese fue un momento muy lindo”. 

En el estudio, mientras sonaba la música y las luces se apagaban, María Belén salió al aire: sin disfraces, sin filtros, mostrando su rostro y su historia. Con voz quebrada pero firme, relató los duros años de rechazo que vivió: “Lo que tengo es una malformación congénita de nacimiento. Lo tengo desde muy chica. No hay tratamiento ni posibilidad de operación porque correría riesgo mi vida”.

La generosidad de quienes escucharon su testimonio no tardó en llegar. El premio que ganó junto a Elías representa una posibilidad real de cambiar su destino: piensa usarlo para construir su casa, para dejar atrás definitivamente ese pasado tan marcado por la vulnerabilidad. “Me sentí muy feliz, fue una experiencia increíble. Nos recibieron de diez y estoy muy agradecida”.

No quedó duda de que el testimonio de María Belén dejó una huella en el programa de Guido Kaczka. Fue una llamada a la empatía, al reconocimiento de las realidades invisibles. Y también demostró que detrás de las cámaras hay historias reales, de carne y hueso, que merecen ser escuchadas. Para muchos, ese fue el mensaje más fuerte de la noche.