Griselda Siciliani tomó distancia públicamente del conflicto que surgió tras las críticas de Sabrina Rojas hacia Luciano Castro por la compra de una propiedad en la costa. La famosa fue consultada sobre la polémica y fue clara: dijo no estar al tanto de lo que ocurre “de cerca”, que son trámites burocráticos y aseguró que ella no tiene nada que ver con las disputas ajenas.
Además, Griselda Siciliani explicó que los permisos de obra que gestionan; como cualquier construcción se llevan adelante con los procesos correspondientes, aunque reconoció que resultan tediosos. También dijo que la situación se está demorando “por cuestiones municipales” y que prefiere mantenerse al margen de debates mediáticos. “Me da pudor que esto sea noticia, problemas reales hay otros”, afirmó resignada.
Sobre la tensión mediática generada, Griselda Siciliani dejó en claro que no hablará ni intervendrá: “No pienso hablar por él ni por nadie”, expresó. Consideró que no le corresponde opinar sobre cuestiones de terceros, por lo que descartó cualquier posibilidad de sumarse al escándalo. Así que con estas palabras tomó distancia de la polémica entre Luciano Castro y su ex, Sabrina Rojas.
Finalmente, mostró una postura conciliadora sobre la casa: destacó que el proyecto que comparten con Luciano Castro es un lugar pensado para disfrutar en familia cuando tengan tiempo libre, sin intenciones de convivencia permanente. Para ella, lo importante es que ese espacio represente un refugio, sin transformarlo en un símbolo polémico.
La declaración de Griselda Siciliani marca un intento de alejarse del escándalo, reafirmando su deseo de preservar su privacidad, evitar controversias públicas y que la polémica no afecte su presente personal y profesional.
Por otro lado, Sabrina Rojas no se guardó nada de su expareja y la repartición de bienes: “Estoy en eso, gestionando. Si la otra persona dice que es un lujo y que no tiene plata… En la división de bienes siempre dice que está quebrado”.
