A ocho meses del anuncio en cadena nacional donde Luis Caputo confirmó el nuevo acuerdo con el FMI y el levantamiento del cepo para personas, el Gobierno avanza ahora en la fase más sensible: el cronograma para liberar el giro de utilidades desde 2026. El ruido electoral obligó a introducir controles adicionales, pero la hoja de ruta para empresas se mantiene firme, según confirmaron fuentes del Banco Central a este medio.
Economía reiteró a las compañías que podrán transferir las utilidades correspondientes al ejercicio 2025 una vez que cierren sus balances, algo que en la mayoría de los casos ocurre entre mayo y junio. “La operación queda liberada en 2026”, señalaron en el BCRA. La definición despeja parte de la incertidumbre que atravesó el sector corporativo durante los últimos meses.
Las reservas y la promesa oficial: dudas, números y renegociación
La pregunta central del mercado no es menor: ¿hay margen para cumplir lo prometido, con reservas netas todavía en terreno negativo? El último informe de la consultora 1816 volvió a encender las alarmas al estimar un rojo de USD 16.000 millones incluso después del tramo del swap con Estados Unidos.
Caputo, sin embargo, mantiene una postura tranquilizadora. La meta de acumulación de reservas pactada con el FMI para diciembre —USD -2.600 millones—, sostiene el ministro, “no debe preocupar”. En el oficialismo se da por descontado que enero traerá una nueva renegociación con el Fondo, que permitirá acomodar los compromisos a la dinámica actual del programa.
Restricciones cruzadas: sin cambios en el corto plazo
Otro punto clave es qué ocurrirá con las restricciones cruzadas implementadas en pleno proceso electoral, cuando la volatilidad del dólar financiero obligó a endurecer controles. Desde el Gobierno fueron categóricos: no habrá eliminación inmediata del esquema que limita operaciones entre el mercado oficial y los tipos de cambio MEP y CCL.
El Banco Central considera que estas restricciones seguirán vigentes mientras persista el exceso de liquidez en pesos. Para los analistas, este excedente quedó como resabio del “plan platita” 2023, que llegó a inflar pasivos remunerados por encima de los USD 70.000 millones.
Liquidez, tasas y absorción: la clave técnica detrás del cepo
El economista Ramiro Castiñeira explicó que la eliminación de las Leliq y la reducción de instrumentos de corto plazo fue un paso imprescindible para descomprimir la bomba monetaria que heredó Milei. Hoy, la liquidez retenida equivale a menos de USD 7.000 millones, en parte gracias al sinceramiento inicial del programa y a la baja de tasas.
La absorción del exceso de pesos —conocida como el “Punto de Anker”— fue el primer movimiento para recomponer la demanda de moneda local. Ese proceso avanzó con mayor velocidad después de las elecciones legislativas, cuando el mercado leyó que el Gobierno salió fortalecido y con margen político para sostener el rumbo.
¿Cuándo se levanta el cepo? Una normalización por etapas
Según Castiñeira, este fenómeno es endógeno: depende de la velocidad con que se termine de absorber la liquidez sobrante, del comportamiento del sector privado y del equilibrio entre dólares comerciales y financieros. Por eso, no existe una fecha exacta para la salida total del cepo.
El escenario más probable, coinciden consultoras y funcionarios, es una flexibilización progresiva durante 2026. Primero, el giro de dividendos nuevos. Después, la normalización de operaciones financieras. Y más adelante, el desarme total del esquema heredado.
Lo que está claro es que el Gobierno no piensa acelerar pasos por presión del mercado. El objetivo oficial es consolidar un sistema cambiario sin parches ni privilegios, donde la estabilidad sea funcional al crecimiento y no de la especulación.
