Una planta petroquímica ubicada en Quilmes permanece paralizada desde hace dos semanas a raíz de un conflicto laboral que se profundizó tras los despidos de 65 trabajadores. La situación se da en el contexto de la crisis económica y derivó en una medida de fuerza sostenida por los empleados de la empresa Sealed Air, quienes reclaman la reincorporación del personal cesanteado. Entre los despedidos hay tres trabajadores con hijos con discapacidad.
La decisión empresaria provocó inicialmente una protesta dentro de la planta y la interrupción de las actividades. Frente a ese escenario, intervino la cartera laboral bonaerense, que dictó la conciliación obligatoria y ordenó la reincorporación provisoria de los operarios mientras duraba el proceso de negociación. No obstante, una vez finalizada esa instancia formal, la compañía avanzó nuevamente con los despidos, lo que reactivó el conflicto y derivó en un paro por tiempo indeterminado impulsado por los trabajadores y el gremio.
Las consecuencias de los despidos
Hugo Bonetti, uno de los trabajadores despedidos, reveló qué consecuencias le trajo esta medida: «Me despidieron el 30 de diciembre, tengo 32 años de empresa y fue una bomba familiar. Estoy con pastillas para dormir y tengo un hijo con discapacidad y esta situación llevó a que se le paralice el brazo izquierdo, perdió el habla; estamos con neurólogos y rogando que la obra social se haga cargo».
«La gente de adentro está en medidas, pero yo estoy echado, yo me quedo sin obra social y mi hijo sin cobertura. Nosotros estamos despedidos, los 65, nos mandaron la carta documento. Estamos tratando de ver si nos reincorporan; lo fundamental es el trabajo. Yo tengo 54 años y el mercado laboral para mí está muerto», lamentó el trabajador en diálogo con Radio Con Vos.
Negociaciones caídas
El delegado sindical Piscopo explicó en declaraciones radiales que existían conversaciones previas para reducir el impacto de la reestructuración. «En noviembre negociamos que 45 despidos, pero muchos de esos compañeros se querían ir voluntariamente», señaló, y aclaró que ese esquema había sido aceptado por ambas partes en ese momento.
Según relató el representante gremial, las negociaciones avanzaban sin mayores sobresaltos hasta fines de diciembre. Sin embargo, el 29 de ese mes, durante una audiencia en el Ministerio de Trabajo, la empresa habría introducido cambios que no habían sido discutidos previamente. «Nos quisieron hacer llegar un escrito de un montón de flexibilización laboral que no habíamos hablado», denunció Piscopo.
