La detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos generó un fuerte cimbronazo a nivel mundial. La decisión del presidente estadounidense Donald Trump de avanzar sobre el régimen que gobierna Venezuela abrió posiciones encontradas. Por ejemplo, el Gobierno argentino reaccionó positivamente, mientras que el brasileño, negativamente. Otros que se sumaron a esta última postura fueron -nada más y nada menos que- Rusia y China.
El comunicado de Rusia
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia emitió este sábado un comunicado oficial en el que condenó de forma enérgica la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. La administración de Vladímir Putin calificó los bombardeos ocurridos durante la madrugada de esa jornada como un “acto de agresión armada” contra una nación soberana. Y advirtió que este accionar constituye una grave violación del derecho internacional y pone en riesgo la estabilidad de todo el hemisferio.
La declaración de la Cancillería rusa se suma al clima de tensión global tras los ataques reportados en Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira. Desde Moscú señalaron que el uso de la fuerza unilateral por parte de Washington genera una “profunda preocupación”. Por lo que instaron a la comunidad internacional a pronunciarse frente a lo que consideran una escalada bélica -a si juicio- injustificada en la región.

El comunicado de China
Por su parte, el Gobierno de China emitió un comunicado oficial este domingo en el que exige a Estados Unidos la liberación inmediata de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras su captura y traslado forzoso a Nueva York. Desde la Cancillería china calificaron la maniobra militar como una “clara violación del derecho internacional” y de las normas básicas que rigen las relaciones entre Estados.
Beijing, socio de Caracas, instó a la administración de Trump a garantizar la seguridad personal de los detenidos y a detener cualquier intento de derrocamiento del gobierno venezolano, favoreciendo en su lugar el diálogo y la negociación. El comunicado además subraya que las acciones estadounidenses contravienen los propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y menoscaban la soberanía de Venezuela.

