El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país “dirigirá” Venezuela, desde Mar-a-Lago, durante una conferencia de prensa, porque —según sostuvo— es necesario garantizar una transición “segura, adecuada y juiciosa”.
El mandatario aclaró que no hay plazos para devolver el poder y que Washington decidirá cuándo y en qué condiciones se producirá esa transferencia.
Control en la transición y veto al chavismo
Trump señaló que aún no está definido quién gobernará Venezuela al concluir la etapa de control y rechazó cualquier continuidad del chavismo bajo otro liderazgo, descartando alternativas que mantengan el esquema del régimen de Nicolás Maduro “con otro líder”.
Para justificar su postura, evocó precedentes históricos de ocupaciones estadounidenses en Alemania, Japón e Irak, aunque reconoció implícitamente que se trata de experiencias con resultados dispares.
En ese marco, vinculó el control transitorio con la reconstrucción económica, en especial del sector energético. Aseguró que empresas estadounidenses repararían la infraestructura petrolera y comenzarían a operar para “generar dinero para el país”, reforzando la idea de una administración directa de recursos estratégicos mientras dure la presencia de EE.UU.
Amenaza de segunda ola y “demostración de fuerza”
En otro tramo, Trump reveló que Estados Unidos estaba preparado para lanzar una “segunda ola” de ataques tras la ofensiva inicial. Aunque —según afirmó— probablemente no sea necesaria por el éxito del primer golpe. No obstante, dejó la opción abierta y advirtió que Washington no dudará en avanzar si la situación lo exige.
El presidente calificó la operación como una “demostración de fuerza” sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Aseguró que para capturar a Maduro se empleó el “abrumador poder militar estadounidense” desde aire, tierra y mar. Y comparándola con otras acciones ordenadas durante su mandato.
También sugirió que Caracas quedó sin suministro eléctrico, sin precisar el método; analistas mencionaron ataques físicos o cibernéticos, hipótesis no confirmadas oficialmente por Washington.
