El oficialismo volvió a defender la reforma laboral y puso el foco en la reacción de los inversores. En una entrevista radial, el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, sostuvo que el proyecto resulta clave para enviar una señal de previsibilidad. “El mercado nos está mirando”, advirtió, al justificar el impulso que el Gobierno busca darle a la iniciativa durante las sesiones extraordinarias.
En diálogo con el programa Modo Fontevecchia, que se emite por Perfil, Abdala confirmó que el Senado comenzará a trabajar desde la primera semana de febrero. El objetivo es alcanzar los consensos necesarios para aprobar una ley que, según planteó, apunta a una modernización laboral largamente postergada.
El senador libertario fundamentó la necesidad de la reforma con datos históricos. Señaló que en 1974 la Argentina tenía seis millones de trabajadores formales con una población de 22 millones. Hoy, con cerca de 50 millones de habitantes, el número de empleados registrados se mantiene prácticamente igual. Para Abdala, esa situación refleja un problema estructural que requiere cambios de fondo.
Abdala también apuntó al alto nivel de litigiosidad. Indicó que en el país se inician unos 147 mil juicios laborales por año, lo que equivale a casi 370 por día. En ese contexto, afirmó que la discusión en el Congreso será amplia y con participación de expertos, pero insistió en que el Senado debe avanzar hacia un consenso que permita alcanzar los votos necesarios.

La mirada puesta en los mercados
Uno de los ejes centrales de su exposición fue el impacto externo. “La ciudadanía y el mercado nos están mirando”, remarcó. Según explicó, la aprobación de la reforma laboral busca dar previsibilidad al sector privado y generar confianza para atraer inversiones, sin normas que, a su criterio, desalienten la actividad económica.
El presidente provisional del Senado anticipó que la intención es tratar la reforma laboral en la primera quincena de febrero, junto con otros proyectos incluidos en el temario de extraordinarias. No descartó que todo se discuta en una misma sesión, siempre que se logren los acuerdos previos en comisión.
Un proyecto con apoyos y resistencias
Abdala reconoció que se trata de una ley controversial, con sectores a favor y en contra. Sin embargo, aseguró percibir un clima distinto al de intentos fallidos del pasado. “Hay una necesidad de debatir algo nuevo”, afirmó, y se mostró optimista respecto a que el Congreso pueda sancionar una norma que, según sostuvo, permita reducir la informalidad y actualizar el régimen laboral argentino.
