River, luego de un 2025 sin alegrías, inicia una nueva etapa con Marcelo Gallardo pensando en lo que viene. El entrenador ya proyecta el próximo año con el objetivo de reformar el equipo y recuperar competitividad.
Bajo ese panorama, River no detiene su marcha en la búsqueda de jerarquizar el plantel. Tras la caída de varias opciones que ilusionaban a los hinchas, Gallardo tomó las riendas de la situación y le realizó un pedido concreto a Stefano Di Carlo. Se trata de la incorporación de un atacante zurdo que ya supo estar en el radar de la institución.
El delantero que quiere River para el 2026
El nombre que vuelve a tomar fuerza en los pasillos de River es el de Lucas Cepeda, actual figura de Colo-Colo. El interés por el chileno no es nuevo, pero la insistencia del «Muñeco» reactivó las gestiones en las últimas horas. Un detalle que no pasó desapercibido para los hinchas en las redes sociales es que Cepeda comenzó a seguir la cuenta oficial de River y a diversos medios partidarios en Instagram. Muchos interpretan esto como un claro guiño hacia Núñez.
Cabe destacar que, durante 2025, el atacante tuvo ofertas del Bologna de Italia y el Rayo Vallecano de España, pero el club chileno las rechazó por considerarlas insuficientes. Desde lo deportivo, los números del jugador en el «Cacique» justifican el renovado interés de River. Desde su llegada a comienzos de 2024, logró disputar un total de 72 encuentros oficiales, en los que suma 15 goles y 8 asistencias.
Sin embargo, su salida no será sencilla ni económica. Aunque su valor de mercado se estima en 3.2 millones de euros, la dirigencia de River debería desembolsar, como mínimo, 5 millones de dólares para quedarse con sus servicios. La necesidad de sumar un zurdo es una prioridad táctica para Gallardo. Aunque también baraja los nombres de Juan Brunetta y Bruno Zapelli como alternativas en caso de no prosperar lo de Cepeda.
Ante la imposibilidad de concretar los arribos de Gianluca Prestianni, Santino Andino y Maher Carrizo, River se encuentra ante la obligación de acelerar las negociaciones antes de que aparezcan nuevas propuestas desde el exterior.
