El exministro de Producción y Trabajo Dante Sica afirmó que el mundo todavía no confía plenamente en la Argentina, debido a su historial de incumplimientos y cambios de reglas. Para graficarlo, utilizó una metáfora contundente: “Es como poner un bar con un ex alcohólico”, al referirse a la mirada de los inversores internacionales.
En diálogo con Radio Splendid, Sica remarcó que, aunque el país muestre señales de orden fiscal, el pasado sigue influyendo en la percepción externa. “El mundo o los inversores miran con mucha atención. Nuestro historial de romper reglas de juego genera desconfianza”, sostuvo.
En ese contexto, el economista destacó la relevancia histórica del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, al que calificó como “el tratado de cooperación, comercio e inversiones más importante que firmó la Argentina en los últimos 40 años”. Aclaró que su impacto no será inmediato, pero sí clave a largo plazo.
Según explicó, el acceso a un mercado de 400 millones de consumidores con ingresos medios y altos representa una oportunidad inédita para los sectores industriales y agroindustriales. “No es un punto de llegada, sino de partida para consolidar la estructura productiva”, señaló.
Sectores estratégicos y competencia
Sica indicó que la discusión actual ya no se limita a alimentos versus industria, como en los años 90. A su entender, el Mercosur hoy se posiciona como proveedor estratégico en alimentos, energía, minerales críticos —como litio y cobre— y tecnología vinculada a la inteligencia artificial.
En cuanto al sector automotriz, anticipó un 2026 marcado por una fuerte reestructuración y mayor competencia. Reveló que llegará el primer barco de BYD con más de 5.000 unidades y afirmó que la eliminación de aranceles para autos híbridos y eléctricos impactará en los precios.
Riesgo país y reformas pendientes
Consultado por el riesgo país, que sigue por encima de los 500 puntos pese al superávit fiscal, Sica lo atribuyó a la herencia de incumplimientos. “Aunque lleves dos años curado, el pasado pesa”, afirmó, retomando su metáfora del ex alcohólico.
Para el exfuncionario, la prioridad no debe ser el tipo de cambio sino avanzar en una agenda de reformas que incluya cambios laborales, impositivos y desregulaciones. Además, relativizó el carácter fundacional del actual Gobierno y sostuvo: “No hubiese habido un Milei si antes no hubiese habido un gobierno de Macri”.

