El calendario avanza y el margen se achica para quienes quieren volver a meterse en la consideración de la Selección Argentina. En ese escenario, Guido Rodríguez entendió que necesitaba un giro urgente: la falta de continuidad en West Ham United terminó alejándolo del radar albiceleste y aceleró una decisión de peso.
Con solo 1457 minutos repartidos en 32 partidos durante un año y medio en Inglaterra, el mediocampista campeón del mundo asumió que debía cambiar de aire para volver a competir al máximo nivel y recuperar terreno en la pelea por un lugar rumbo a Estados Unidos–México–Canadá 2026.
El movimiento que lo devuelve a España
La chance apareció en Valencia. Según trascendió en las últimas horas, el volante está a detalles de cerrar un préstamo por seis meses, una oportunidad pensada para sumar rodaje inmediato en LaLiga y reencontrarse con sensaciones que había mostrado en su mejor versión.
El contexto no es sencillo: el conjunto ché pelea por sostenerse en Primera y necesita experiencia para salir de la zona caliente. Ahí entra el perfil de Guido, con pasado en equipos grandes y títulos pesados en su mochila.
El costo de no jugar y el mensaje de Scaloni
La ausencia de minutos tuvo un impacto directo. Lionel Scaloni fue claro en reiteradas ocasiones: para ser convocado, el jugador tiene que competir semana a semana. Por eso, desde septiembre de 2024 Guido no volvió a aparecer en las listas de la Selección.
Su última citación fue en esa ventana de Eliminatorias, ante Chile y Colombia, aunque sin sumar minutos. Y su última vez en cancha con la Albiceleste data del 30 de junio de 2024, frente a Perú, en la fase de grupos de la Copa América.
Una carrera que busca relanzarse a tiempo
Campeón del mundo en Qatar 2022 y bicampeón de América (Brasil 2021 y Estados Unidos 2024), Guido sabe que el crédito existe, pero también que el reloj no espera. Volver a España no es un retroceso: es la apuesta para volver a ser visible, competir y empujar su nombre otra vez en la carrera mundialista.
El objetivo está claro. Jugar, rendir y demostrar que todavía tiene lugar en una lista que, cada vez, exige más.
