Era el verano de 2014, cuando Flor Maggi quedó en el centro de la escena al ser vista a los besos con Fede Bal en las playas de Mar del Plata. En aquel entonces, la vedette era una de las figuras de Clavado en París, obra en la compartía cartel con René Bertrand y Lorena Paola. Sin embargo, su vida ha dado un giro rotundo, ya que decidió retirarse del mundo del espectáculo para dedicarse a la venta de indumentaria.
La rubia, que había saltado a la popularidad como bailarina de Pasión de Sábado, dejó las tablas y se instaló en Córdoba. Allí, no solo vende ropa en una feria hippie, sino que oficia como profesora de yoga y terapista floral. Sin embargo, antes de tener una vida llena de amor y paz, Maggi protagonizó diversos escándalos mediáticos.
Además de tener un romance con el Ogro Fabbiani, Flor conquistó el corazón del hijo de Carmen Barbieri. «No le haría una escena de celos, es lo que menos necesita. Lo adoro. Más allá de unos besos y mimos, estoy con él, poniéndole la oreja», confesó en aquel momento la actriz.
Tras terminar su amor de verano con Fede Bal, Flor Maggi fue noticia por decir que estaba embarazada de Matías Alé. «Cuando Matías salga y pueda hablar a solas con él, veremos cómo nos manejamos. Voy a pedir un ADN. Estoy desesperada porque no es que estaba en pareja con alguien normal. Es Matías Alé; está en una situación complicada», aseguró.
La nueva vida espiritual de Flor Maggi
Alejada del ruido mediático, Flor Maggi se trasladó a Traslasierra, Córdoba, volvió a utilizar su verdadero apellido: Maggio. En ese marco, la exvedette cambió las luces de la calle Corrientes por la tranquilidad.
«Estudié instructorado de yoga y estuve dando clases personalizadas de eso. Tengo a varios famosos, como Evangelina Anderson, de alumnos», contó. Además, Maggi fue mamá de un varón al que bautizó Krishna y creó una marca de ropa de estilo hippie a la que llamó Alma Libre.

