El mercado de pases vuelve a poner a Racing en el centro de la escena por un nombre que genera ruido a ambos lados de la Cordillera. Damián Pizarro, delantero chileno que quedó sin club tras su salida del fútbol francés, apareció en el radar académico y la consulta llegó directo a Gustavo Costas, quien no esquivó el tema y dejó una respuesta que hizo ruido.
El atacante no atraviesa su mejor momento: decidió no regresar al Le Havre por falta de consideración y su situación quedó en pausa, ya que el Udinese, dueño de su pase, no lo tiene en los planes inmediatos. En ese contexto, comenzaron a circular versiones sobre un posible interés desde Avellaneda.
La frase de Costas que encendió todo
Consultado por el posible arribo del chileno, Gustavo Costas eligió un tono distendido, pero dejó un mensaje claro que se viralizó rápido. “No es un mal nombre, pero se va a armar un quilombo bárbaro”, respondió entre risas, marcando que el apellido Pizarro no pasa inadvertido en el fútbol argentino.
La declaración fue suficiente para activar especulaciones y debates, sobre todo por el contexto actual del delantero y la expectativa que genera cualquier movimiento de Racing en este mercado.
El presente de Pizarro y los descartes recientes
Antes de que surgiera el rumor académico, Colo Colo había sido señalado como un posible destino para el atacante. Sin embargo, el club chileno optó por otro camino y cerró la llegada de Maximiliano Romero, dejando sin efecto cualquier regreso del delantero a Macul.
Con ese escenario, Pizarro continúa sin resolver su futuro inmediato, con la certeza de que no volverá a Francia y a la espera de una alternativa que le permita relanzar su carrera.
Racing, atento pero sin apuros
Por ahora, en Avellaneda no hay negociaciones formales ni avances concretos. La respuesta de Costas dejó abierta la puerta, pero también expuso que cualquier intento podría traer consecuencias mediáticas y deportivas. Mientras tanto, el nombre de Damián Pizarro sigue flotando en el mercado, a la espera de una definición que todavía no llega.
