Connect with us

Hola, qué estás buscando?

POLÍTICA

José de Álzaga: Paulo Vilouta, Osvaldo Jaldo y el ruido de la opereta

 

En los últimos días vimos como mediante una opereta se transformó una anécdota menor en escándalo.

 
Osvaldo Jaldo

(Por José de Alzaga).- Amigo lector: llego a Nueva York desde Davos, esa aristocracia alpina donde la crisis siempre le pasa a otros. Quince días ahí te enseñan algo útil: la crisis también puede ser confortable. Como dice mi amigo Charles Morgan Jr.: Nueva York en enero no recibe: selecciona. El frío funciona como aduana moral. Entra el que puede. Queda afuera el que confunde viaje con distracción.

Me alojo en The Metropolitan Club. No es un hotel: es pertenencia. La calefacción es exacta, los silencios cotizan y el poder no se muestra: circula. En el quinto piso, Giuseppe toca el piano y la etiqueta se impone con la precisión de un dry martini bien hecho. Estos clubes dialogan desde hace más de un siglo. El resto del mundo cree —con entusiasmo infantil— que la historia se escribe en aeropuertos y redes sociales. No es una cuestión de clima. Es una cuestión de códigos.

Continúo con esa idea todavía fresca, mientras Nueva York se prepara para congelarse con un frío extremo, de esos que no buscan asustar sino poner orden. Cuarenta grados bajo cero, escala Celsius. Para los no iniciados, una aclaración tan innecesaria como pedagógica: -40 grados bajo cero Celsius son exactamente iguales a -40 grados bajo cero Fahrenheit, el único punto en el que ambas escalas se cruzan, como ciertas verdades. Mientras el mundo acomoda el próximo relato, la Argentina volvió a aparecer en la pantalla de mis noticias.

No lo hizo con datos. No lo hizo con frío. Lo hizo, como casi siempre, con ruido. Conviene aclararlo: esta vez no escribo para absolver a nadie ni para condenar con fervor. No tengo vocación de juez ni paciencia para redentores en estos momentos. El tucumano Osvaldo Jaldo no me genera simpatía. Nunca me la generó. Gobernador con reflejos de caudillo, rico como todo político, autoritario a escala local, más cómodo dando órdenes que explicaciones. Hasta ahí, nada extraordinario en la Argentina profunda. Lo extraordinario fue otra cosa.

Lo extraordinario fue el ruido de la opereta.

Osvaldo Jaldo

La opereta que transformó una anécdota menor en escándalo

Pablo Vilouta decidió inflar una anécdota menor hasta convertirla en escándalo. No informó: editó. No explicó: eligió. Tomó un episodio irrelevante, lo encuadró con prolijidad televisiva y lo amplificó con indignación de utilería. No trajo preguntas. Trajo conclusiones cerradas, eso sí, listas para consumo rápido. Y me detengo en Vilouta como ejemplo del más burdo periodismo argentino.

Esta vez el insumo fueron fotos. Nada más que fotos. El gobernador en reposera y de vacaciones. El mar detrás. El sol obediente. Periodismo de álbum familiar. Espionaje blando. Moral con filtro. Nada ilegal. Nada ingenuo.

En los pasillos donde no hay cámaras ni zócalos moralizantes se escucha otra versión. Se murmura que la filtración no fue azarosa. Que hubo puntería. Que el impulso habría venido del mundo bancario. Más precisamente de Carlos Cisneros —un nombre que se repite en cada escándalo en Tucumán como para ser casual—. Nada firmado. Nada probado. Nadie tan torpe como para dejar huellas. Pero todo demasiado alineado como para creer en la coincidencia.

Esto es un mecanismo viejo y eficiente: alguien filtra, otro amplifica y un tercero moraliza en cámara. Y en eso, el ex amigo de Julio Grondona sabe moverse con comodidad. Vilouta usa el periodismo no como búsqueda, sino como servicio. El dato, no como verdad, sino como insumo. El escándalo como producto de rotación rápida. Elegir qué mostrar, qué ocultar y cuándo subir el tono. En eso, algunos se mueven con comodidad de viejo oficio.

Empiezo a cansarme. Tal vez sea la edad. Tal vez la corteza irritable —diagnosticada médicamente— me vuelve menos tolerante a este periodismo de conciencia alquilada, donde la sospecha rinde más que el dato y la opinión se repite como un mantra «rentable». Hay periodistas que investigan el poder, otros lo analizan. Y están los que lo ejecutan con una sonrisa profesional.

Un periodismo donde la sospecha rinde más que el dato

Mientras pienso todo esto, Giuseppe toca el piano. Afuera, la nieve cae con disciplina suiza. Nadie se indigna. Nadie filtra nada. Y, sin pedir permiso, aparece un Macallan The Reach, cincuenta años. Una botella que no necesita explicar nada: se justifica sola. Cuesta 125.000 dólares. No por el alcohol. Por el tiempo, por lo que ya no vuelve.

Desde una ventana alta del Metropolitan, Central Park es un rectángulo oscuro y silencioso. Nueva York, por una vez, no grita. El vidrio devuelve reflejos incandescentes de la ciudad. El whisky restituye la paciencia. Aromas a madera vieja, cuero… Algo de fruta seca, que ya no quiere seducir a nadie. Un final largo, honesto, casi, casi impertinente.

Pienso que en Buenos Aires el escándalo ya debe haber cambiado de nombre. Siempre cambia. Cambian los temas, cambian los titulares. Algunos periodistas también, y otros permanecen fieles a sus principios.

Tomo un sorbo corto. El whisky no sugiere, no filtra fotos, no responde a nadie. Es tan honesto, que no necesita contexto. Quizá por eso, mirando el Central Park desde arriba y pagando caro el privilegio del silencio, resulta más digno que casi todo lo demás.

Hasta la próxima.

@carlocazon El gobernador Osvaldo Jaldo le saco el control de la Caja Popular de ahorros al diputado Carlos Cineros. Cambió la conducción de la Caja Popular de Ahorros y el contador Guillermo Norry será interventor, mientras que el abogado Antonio Bustamante será el subinterventor. Dejarán sus cargos José Díaz y Darío Amatti. ¿Esto que cuento en el video habrá tenido que ver? No se pierdan el VIVO COMPLETO. Link en historias. #tucuman #tucumanos #politica #Noticias ? sonido original – Carlo Cazón
@sin_codigo_tucuman

? Osvaldo Jaldo se refirió a sus recientes vacaciones y a los cuestionamientos surgidos a partir de una supuesta filtración de información privada vinculada a su período de licencia. En ese marco, habría señalado que durante sus días de licencia por razones particulares, las decisiones sobre cómo y con quién pasar ese tiempo corresponderían exclusivamente a su familia y a él, al tratarse de un ámbito de carácter personal.

? sonido original – SIN_CODIGO_TUCUMAN