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MUNDO

Lula da Silva acusó a EE.UU. de cruzar un límite en Venezuela y Pedro Sánchez pidió frenar la escalada

 

Brasil cuestionó a Washington por las acciones en Venezuela y España reclamó responsabilidad y respeto al Derecho Internacional.

 
Lula

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó a Estados Unidos por lo que calificó como una “línea inaceptable” en Venezuela, desde Brasilia, porque —según denuncias oficiales— Washington habría promovido acciones unilaterales que ponen en riesgo la estabilidad regional.

Las declaraciones se produjeron tras las operaciones militares y la detención de Nicolás Maduro, no confirmadas por organismos internacionales al momento de los dichos.

Brasil cuestiona la “ley del más fuerte” y pide multilateralismo

Lula sostuvo que, de comprobarse, esas acciones vulneran la soberanía venezolana y sientan un precedente peligroso para el orden global. En ese marco, advirtió que se estaría imponiendo la “ley del más fuerte”, en detrimento del multilateralismo y de las reglas del Derecho Internacional.

El mandatario comparó el escenario con episodios históricos de injerencia externa en América Latina y llamó a preservar a la región como zona de paz. Además, Brasil instó a la Organización de las Naciones Unidas a emitir una respuesta “vigorosa” y reiteró su disposición a facilitar el diálogo para una salida diplomática.

España reclama responsabilidad y respeto a la Carta de la ONU

En paralelo, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, pidió “responsabilidad” a Estados Unidos y reclamó desescalada. Confirmó que la Embajada y el Consulado españoles están operativos y que Madrid sigue de cerca los acontecimientos.

Sánchez remarcó que debe respetarse el Derecho Internacional y la Carta de la ONU, citando un comunicado de la Cancillería española. El texto recordó que España no reconoció los resultados electorales del 28 de julio de 2024 en Venezuela y se mostró dispuesta a ofrecer buenos oficios para una solución pacífica y negociada.

Las reacciones de Brasil y España exhiben tensiones dentro del bloque occidental sobre cómo abordar la crisis venezolana, mientras la región observa con cautela un tablero inestable, donde acciones unilaterales podrían agravar el conflicto y afectar la seguridad del Cono Sur.