Un episodio de máxima tensión internacional se desató en las últimas horas luego de que fuerzas de Estados Unidos incautaran en alta mar un buque petrolero de Rusia que intentaba evadir el bloqueo impuesto sobre Venezuela, en una operación que incluyó el despliegue previo de un submarino ruso para custodiar la nave. El hecho profundizó el enfrentamiento entre Washington y Moscú en un contexto ya cargado por la crisis venezolana.
Según informaron autoridades norteamericanas, el petrolero fue interceptado tras una persecución que se extendió por más de dos semanas a través del océano Atlántico. El seguimiento estuvo a cargo del USCGC Munro y culminó en el Atlántico Norte, donde se concretó la incautación en cumplimiento de una orden judicial emitida por un tribunal federal de Estados Unidos. La medida se fundamentó en la violación de sanciones económicas vigentes contra el régimen de Caracas.
Desde la administración estadounidense destacaron que la operación se inscribe en la Proclamación impulsada por el presidente Donald Trump contra embarcaciones sancionadas que, según Washington, ponen en riesgo la seguridad y la estabilidad del hemisferio occidental. En ese marco, subrayaron que el procedimiento fue ejecutado por distintas áreas del Departamento de Seguridad Nacional con apoyo del Departamento de Guerra, como parte de una estrategia integral de control marítimo.
?????? | URGENTE — El Comando Sur informó que antes del amanecer EE. UU. interceptó y detuvo sin incidentes al petrolero ilegal M/T Sophia, una nave de la “flota oscura” sin bandera que operaba con actividades ilícitas en el Caribe. El buque ya es escoltado a Estados Unidos… pic.twitter.com/PBONaQNx6U
— UHN Plus (@UHN_Plus) January 7, 2026
Los detalles del buque incautado por Estados Unidos
El buque, conocido originalmente como Bella 1, había quedado bajo la lupa de las autoridades norteamericanas luego de eludir un bloqueo parcial en aguas cercanas a Venezuela y frustrar un intento de abordaje de la Guardia Costera el 21 de diciembre. A partir de ese episodio, Washington intensificó el rastreo de la nave, que pasó a ser considerada un objetivo prioritario.
De acuerdo con la información oficial, el petrolero integra una flota clandestina dedicada al transporte de crudo para países como Venezuela, Rusia e Irán, en abierta violación de las sanciones impuestas por Estados Unidos. Durante la travesía, la embarcación fue rebautizada como Marinera y comenzó a navegar bajo bandera rusa, un movimiento que reforzó las sospechas sobre su operatoria.
El Wall Street Journal reveló que Moscú habría enviado «un submarino y otros recursos navales» para escoltar al petrolero, lo que elevó el nivel de confrontación. Aunque el buque se dirigía vacío hacia Venezuela, estaba sancionado por Washington desde 2024 por presuntos vínculos con Irán y con la organización Hezbolá, según medios estadounidenses.
La respuesta de Rusia
Desde el Ministerio de Defensa ruso cuestionaron el accionar occidental y advirtieron: «Por razones que no son claras para nosotros, el buque ruso recibe una atención acrecentada de Estados Unidos y militares de la OTAN, atención que es claramente desproporcionada a su estatus pacífico«. La declaración expuso el malestar del Kremlin ante el despliegue militar en torno a la nave.
