En medio del escándalo que vuelve a rodear a Luciano Castro por una supuesta infidelidad a Griselda Siciliani, Sabrina Rojas reapareció públicamente con un mensaje que fue mucho más profundo que una simple reacción al escándalo. Lejos del enojo o la ironía, la actriz eligió hablar desde la experiencia y dejó una frase que resonó con fuerza.
Aunque intentó correrse del centro de la polémica y aclaró que la vida sentimental de su ex ya no le corresponde, Sabrina no pudo evitar que el tema la conectara con su propia historia. Y fue entonces cuando recordó uno de los momentos más duros de su relación con Castro: el día en que descubrió que la estaba engañando.
Sin dar detalles explícitos, Sabrina Rojas dejó entrever el impacto emocional que tuvo atravesar esa situación. Reconoció que durante mucho tiempo priorizó sostener la pareja por sobre su propio bienestar y que recién con el paso del tiempo pudo entender cuánto se había descuidado a sí misma. “Me amé tarde”, admitió, pero enseguida completó la idea con una frase que hoy la define: “me salvé”.
En ese contexto, la actriz explicó que la separación fue un punto de quiebre. No solo significó el final de una relación, sino también el inicio de un proceso personal en el que aprendió a ponerse en primer lugar. Según contó, desde ese momento empezó a vivir con mayor alivio, más liviana y conectada con lo que realmente necesita para estar en paz.
Sabrina Rojas dejó atrás a Luciano Castro
Cuando fue consultada sobre cómo ve hoy las infidelidades y las relaciones, Sabrina dejó una reflexión filosa sobre los dobles discursos que suelen aparecer: explicó que muchas veces todo depende de quién protagonice la historia y cómo se la juzgue desde afuera. Sus palabras, lejos de apuntar a alguien en particular, parecieron surgir desde una herida ya cicatrizada.
Finalmente, dejó en claro que no se pone en el lugar de nadie más y que su prioridad es su presente. Con una mirada honesta y sin victimizarse, Sabrina Rojas transformó un rumor ajeno en una confesión propia, marcada por el aprendizaje, el amor propio y la certeza de haber salido a tiempo de una historia que la lastimó.
