La separación de Luciano Castro y Griselda Siciliani sigue generando repercusiones en el mundo del espectáculo y alimentando un debate que no da tregua. Esta vez, quien se sumó con una mirada filosa fue Mariana Brey, que en A la Barbarossa analizó el conflicto sin eufemismos y puso el foco en lo que, para ella, terminó de detonar la relación: la manera en que la infidelidad salió a la luz.
El análisis de Mariana Brey sobre Luciano Castro
Según la panelista, el problema no fue solo el engaño en sí, sino la desprolijidad con la que el actor manejó la situación. “Es un garrón tener que estar escuchando opiniones todo el tiempo”, comenzó diciendo, antes de lanzar una frase que resonó con fuerza en el estudio. “¿Por qué es tan descuidado? ¿Por qué no puede ser un infiel de manera inteligente?”, disparó, con tono crítico y sin intención de suavizar su postura.
Para Brey, la exposición pública fue el factor clave que convirtió el conflicto íntimo en un escándalo mediático imposible de contener. Lejos de justificar la infidelidad, remarcó que la falta de cuidado terminó perjudicando a todos los involucrados, especialmente a Griselda Siciliani, quien quedó en el centro de rumores, versiones cruzadas y opiniones ajenas.
La panelista fue todavía más contundente al cerrar su análisis con una frase lapidaria: “No creo que pueda dejar de ser infiel, pero podría tener un poco de cuidado”. El comentario generó debate inmediato en el piso y volvió a instalar la discusión sobre los límites entre la vida privada de las figuras públicas y la responsabilidad de manejar situaciones sensibles lejos del escándalo.
En paralelo, la crisis entre Castro y Siciliani sigue sumando capítulos. Durante las últimas horas, el actor confirmó la separación y se mostró completamente devastado. En un diálogo íntimo con Pía Shaw, en Mar del Plata, Luciano se sinceró sobre su presente emocional: “Estoy destrozado. Perdí al amor de mi vida”, confesó, dejando en claro el impacto que tuvo la ruptura.
La periodista contó que se encontró con el actor en un contexto familiar, junto a sus hijos, y que, gracias a la confianza de más de dos décadas de vínculo profesional, Castro decidió abrirse. “Yo me acerqué, estuve en la carpa con él, estuvimos charlando”, relató Shaw.
