Germán Giuliani es un abogado argentino que viajó a Venezuela el 5 de abril por motivos laborales relacionados con gestiones comerciales y terminó secuestrado por el régimen de Nicolás Maduro. Un mes más tarde, durante la semana del 23 de mayo y en la antesala del proceso electoral, fue detenido en un operativo que, según su familia, se inscribe en una ola de arrestos arbitrarios. Desde el 21 de diciembre no existe información oficial sobre su paradero ni sobre su estado de salud.
«Lo detuvieron cuando le preguntaron el nombre por su acento argentino. Esa semana arrestaron a más de 80 personas», relató su esposa, Virginia Rivero, en diálogo con A24. Según explicó, a Giuliani le imputaron cargos gravísimos como terrorismo, narcotráfico y mercenarismo, pese a que es abogado y no tiene antecedentes políticos ni participación en organizaciones de ningún tipo.
Con el paso de las semanas, Rivero empezó a notar que algo no estaba bien. «Cuando hablaba con él lo sentía nervioso. No me decía nada para cuidarnos, pero ya estaba muy preocupado por lo que vivía a diario allá», contó, al describir un clima de tensión constante y controles cada vez más frecuentes.
Así fue la persecución en Venezuela
Vanesa Giuliani, hermana de Germán, sumó detalles que refuerzan esa sensación de persecución. Explicó que antes de la detención a su hermano le exigían mostrar el pasaporte de manera reiterada y que le revisaban el celular, incluso para operaciones cotidianas. En ese contexto, el abogado le repetía a su familia que quería regresar cuanto antes a la Argentina, convencido de que su permanencia en Venezuela se había vuelto riesgosa.
La detención dejó a la familia en una situación de total incertidumbre. «A mi hermano le armaron una causa. Tuvo dos audiencias por Zoom en las que no se veía ni se escuchaba. Eso es todo lo que sabemos. No hay condena, no tuvo defensa, no sabemos quién es el fiscal, no hay nada», denunció Vanesa, al remarcar la ausencia absoluta de garantías judiciales.
El último contacto con su familia
Quince días después del arresto, Germán logró comunicarse y avisó que estaba detenido en un comando en Caracas junto a otros presos políticos. Luego hubo algunos contactos aislados, pero el 21 de diciembre fue trasladado y desde entonces no volvió a saberse nada de él. No hay confirmación oficial sobre el lugar de detención ni pruebas de vida.
La familia atraviesa un momento de profunda desesperación y reclama respuestas urgentes. “Estamos en contacto con Cancillería y con Patricia Bullrich. Es lo único que tenemos. Después nos sentimos muy solas”, expresó su esposa, mientras insiste en un pedido elemental: saber dónde está Germán y que se garantice su integridad física.
