Lowrdez rompió el silencio y habló a corazón abierto sobre el episodio de violencia de género que marcó un antes y un después en su vida. En una entrevista en LAM (América TV), la cantante compartió fragmentos de una experiencia dolorosa que vivió junto a su expareja, Leandro García Gómez, y reflexionó sobre las secuelas emocionales, el acompañamiento de su entorno y el camino hacia la recuperación.
La gran revelación de Lowrdez de Bandana
Si bien evitó profundizar en ciertos detalles debido a una medida cautelar vigente, su testimonio fue contundente. “En ese momento yo estaba con fiebre. Me levanté y vi todo el caos”, recordó sobre la noche que desató la crisis. La confusión y el shock dominaron ese instante, que con el tiempo fue tomando otra dimensión. “No puedo hablar mucho más, pero fue más que claro”, afirmó, dejando entrever la gravedad de lo sucedido.
Lowrdez explicó que comprender lo vivido no fue inmediato. “Te vas dando cuenta con el tiempo. Es un proceso muy complejo”, señaló, al referirse a cómo, retrospectivamente, pudo identificar situaciones y actitudes que en su momento no lograba interpretar con claridad. En ese recorrido emocional, destacó el rol de su familia y de sus amistades, aunque reconoció que, en un principio, no siempre entendía sus reacciones. “No era la forma en la que yo hubiese actuado si era su amiga, pero entendí que lo hicieron por amor”, reflexionó.
Durante la crisis, el acompañamiento de su madre, Mabel López Arias, y de su colega y amiga Lissa Vera fue fundamental. También remarcó la presencia constante de otras personas de su círculo íntimo, que se convirtieron en una red de contención clave en los momentos de mayor vulnerabilidad.
Uno de los pasajes más crudos de su relato fue cuando describió cómo se vive la violencia desde adentro de una relación. “No te das cuenta porque estás enfermo, yo me enfermé”, confesó. Según explicó, el aislamiento se instala de manera progresiva: se achican los vínculos, se abandona el trabajo y aparece la dependencia económica. “Todo se empieza a cerrar”, resumió.
Lowrdez reconoció que, aunque veía señales de alarma, tendía a perdonar porque estaba enamorada. La culpa y el ocultamiento formaban parte de ese círculo: “No me siento víctima, me siento parte”, dijo con honestidad.
