Un momento cargado de sentimientos fue el que se vivió en El Trece, más precisamente en La Mañana con Moria, el programa que lleva adelante Moria Casán, donde se encargó de entrevistar a Fátima Florez después de su show en Mar del Plata donde estuvo presente el presidente Javier Milei.
Todo comenzó cuando la conductora le preguntó por la última vez que había llorado. «¿Ayer te emocionaste?», indagó y ante la respuesta afirmativa de su entrevistada, fue tajante. “Yo ayer terminé mi serie y no sabés… no alcancé a llorar, en una de esas lloro ahora, pero… ¿sabés lo que era hacer mi serie con mi hija, llorando mis nietos? Es lógico que lloremos. Contame ayer cuando volviste al camarín. ¿Te quedaste sola y lloraste?», le dijo Moria.
«Es muy fuerte. Lo que pasa es que vengo de días también con mucha carga, trabajando mucho. ¿Vos sabés lo que son las temporadas de verano?… Perdón, yo no quería llorar porque siempre quiero darle alegría a la gente y no quiero victimizarme ni nada, y quiero que me vean fuerte», aseveró Fátima Florez entre lágrimas.
«Porque yo soy fuerte, soy una mujer aguerrida, pero también tengo mi sensibilidad muy a flor de piel y la verdad que venía de días de muchos traqueteos, de dormir poco, de comer casi nada, de andar a las corridas y de mucha presión, porque realmente soy una artista que me tomo y una mujer que me tomo todo muy en serio», aseveró.
«A mí no me resbala nada y en eso te admiro, te juro, cuando vos decís lo de ‘pirámide de vaselina’. Pero siento que, a veces, estoy en el ojo de la tormenta, o muy observada, o que van a estar ahí esperando dónde me equivoco. Por ahí son sugestiones mías y no es tan así. Pero soy muy exigente conmigo, entonces estaba cansada y decía ‘uy, ¿cómo voy a llegar a la noche con la voz?’», lanzó.
«Y van a estar todas las cámaras mirando y quiero romperla como siempre y yo tengo mucho canto y mucho baile. Realmente es una entrega enorme lo que hago arriba del escenario. Por eso, a veces cuando se hablan pavadas y una dice ‘puta, si supieran que uno baja tres kilos por función, que uno la rompe, que uno está tres horas antes sin comer y después tres horas después sin comer por toda la cuestión de lo que tiene que ver con una entrega arriba del escenario así, de esta magnitud’», aclaró Fátima Florez.
«Y que después una recibe el cariño de la gente cuando se va a la calle y después llegás al hotel y por ahí estás sola y ahí, por ahí, nos emociona porque decís ‘uy, tanto barullo, tanto barullo’ y después uno llega y siente la soledad del camarín», sentenció la artista.
