Yanina Latorre soltó una bomba en al difundir el testimonio demoledor de una expareja de Martín Migueles, exnovio de Wanda Nara. La conductora no se guardó nada y reveló que Migueles no cumpliría con las obligaciones económicas de su hijo de 6 años en común. Según el testimonio, no mantendría vínculo alguno con el nene.
Esto desató la furia del empresario, quien salió al cruce de Yanina Latorre con un descarga explosivo en sus historias de Instagram, negando todo punto por punto y apuntando directo contra los «malintencionados». «Desconozco los motivos de personas malintencionadas o despechadas que salen simultáneamente ensañadas a contar barbaridades y mentiras sobre mi persona», escribió el ex de Wanda.
La publicación de Yanina Latorre había puesto el foco en la supuesta ausencia total de Migueles como padre, algo que él no dejó pasar. En este sentido, no se quedó callado y aclaró de entrada su rol paterno. «No soy un papá abandonado, es lo primero que quiero aclarar. A los 21 fui papá y aún a esa edad tomé con mucha responsabilidad y amor mi paternidad», dijo.
La declaración de Migueles golpeó fuerte, especialmente cuando negoció cualquier deuda alimentaria, algo que Yanina Latorre había destacado como grave. «Es falso que no paso alimentos, jamás fui deudor alimentario. Se puede comprobar online. Soy un papá que jamás se retrasó ni 15 minutos en pagar alimentos, prepaga y todo lo que necesitaban», aseguró él en Instagram, invitando a comprobarlo públicamente.
Migueles y un duro descargo tras la difusión de Yanina Latorre
Yanina Latorre vio cómo Migueles volteaba la mesa al culpar del distanciamiento a la madre del chico. Según su relato, el verdadero drama es la falta de contacto. «Hemos intentado con mi familia conocer a mi hijo y jamás contestaron los mensajes, ni de mi hija, madre, padre y hermanas, menos los míos», señaló. El ex de Wanda reveló que hasta intentó llamar y terminó demandado por hostigamiento, lo que derivó en un juicio familiar.
Migueles profundizó en el entramado judicial que armó todo: «Llamé por teléfono y me demandaron por hostigamiento. Decidimos ir por la Justicia y ahí estamos, esperando la mediación con toda mi familia». Lejos de ser el villano que describió, él pinta un panorama de puertas cerradas y esfuerzos ignorados por ver a su hijo de 6 años.

