Evangelina Anderson atraviesa un momento particular en plena exposición mediática. La participante de MasterChef Celebrity se encuentra en proceso de recuperación luego de someterse a una cirugía de cuerdas vocales para tratar pólipos que afectaban su voz y su rutina diaria. Fiel a su estilo cercano, decidió mostrar cada paso del tratamiento en sus redes sociales y visibilizar una experiencia que, según ella misma reconoció, “no es nada fácil”.
El mal momento de Evangelina Anderson
La modelo explicó que la intervención estaba programada y no respondió a una urgencia, lo que le permitió organizar su agenda familiar y laboral. Sin embargo, el mayor desafío llegó después: el reposo vocal absoluto, una indicación médica clave para garantizar una correcta recuperación. Durante siete días, Evangelina no pudo emitir sonido alguno, algo que describió como uno de los momentos más difíciles del proceso.

Antes de la operación, la propia Anderson había contado la situación a sus seguidores: “Me estoy yendo a operar las cuerdas vocales. Tengo pólipos y finalmente los voy a quitar. Va a ser la última vez que escuchen mi voz disfónica”. También adelantó que debía permanecer completamente muda durante una semana: “Va a ser muy difícil, pero necesario”.
Ya en plena rehabilitación, Evangelina comenzó con los ejercicios indicados por su fonoaudióloga, que incluyeron la conocida técnica de burbujas: soplar a través de un tubo dentro de una botella con agua para reeducar las cuerdas vocales sin forzarlas. En uno de los videos que compartió antes de una grabación, se la ve concentrada y comprometida con el tratamiento.
Con humor y resignación, la influencer escribió sobre una de las imágenes: “Qué feo es no poder hablaaaaaaaar”, una frase que rápidamente generó empatía entre sus seguidores. En otra historia, mostró un cartel escrito a mano para comunicarse: “Buenas noches. No puedo hablar, me operaron las cuerdas vocales…”, acompañado por el comentario: “Así por todos lados en estos días…”.
Evangelina también aprovechó para agradecer públicamente al equipo médico que la acompaña, en especial a su fonoaudióloga Victoria Rodríguez Claro y al cirujano Rafael Perrone, a quienes definió como “los mejores”. Además, recibió el apoyo constante de amigos, como la poetisa Cata Guebel, con quien compartió divertidos intercambios gestuales ante la imposibilidad de hablar.
