En una noche vibrante en Arabia Saudita, Barcelona volvió a imponerse en un clásico cargado de tensión y goles. En el King Abdullah Sports City Stadium, el equipo blaugrana derrotó 3 a 2 a Real Madrid y se consagró campeón de la Supercopa de España por 16ª vez en su historia.
El encuentro tuvo ritmo de final desde el inicio, con tramos de alto vuelo futbolístico y emociones constantes que mantuvieron en vilo a los hinchas hasta el último minuto.
Un primer tiempo a pura intensidad y goles
Después de varios minutos de paridad, el marcador se abrió a los 36 minutos, cuando Raphinha definió con categoría ante la salida de Courtois para poner en ventaja al conjunto catalán.
La respuesta del Merengue no tardó en llegar: en tiempo de adición, Vinícius Júnior igualó el partido con un verdadero golazo que levantó al público en las tribunas.
Lejos de bajar la intensidad, el cierre del primer tiempo fue una locura. Lamine Yamal asistió a Robert Lewandowski, quien picó la pelota con clase para el 2-1, aunque Gonzalo volvió a empatar tras un rebote en el travesaño.
Raphinha apareció y selló el título
En el complemento, Real Madrid tuvo dos chances claras para pasar al frente, pero no logró capitalizarlas. Ese fue el punto de quiebre del partido.
Aprovechando ese envión fallido, Raphinha volvió a aparecer en el momento justo: sacó un remate desde el borde del área que se desvió en Asencio y descolocó al arquero para decretar el 3-2 definitivo.
Con ese tanto, el brasileño se transformó en la gran figura de la final y condujo a Barcelona a una nueva consagración en un clásico que tuvo absolutamente de todo.
