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POLÍTICA

Raúl Guglielminetti, símbolo del espionaje ilegal en dictadura y democracia, perdió la vida a los 84 años

 

El exagente de inteligencia falleció bajo arresto domiciliario sin aportar datos sobre los desaparecidos.

 
Dictadura

El represor Raúl Antonio Guglielminetti, conocido como “El Mayor Guastavino” o “El Ronco”, falleció a los 84 años mientras cumplía arresto domiciliario en la ciudad bonaerense de Mercedes. Símbolo del espionaje ilegal en dictadura y en democracia, perdió la vida sin mostrar arrepentimiento ni aportar información sobre el destino de los detenidos-desaparecidos del terrorismo de Estado.

Guglielminetti era uno de los represores más emblemáticos del aparato de inteligencia ilegal que operó tanto durante la última dictadura militar como en los primeros años de la democracia. Multicondenado por delitos de lesa humanidad, su figura volvió a cobrar notoriedad pública en julio de 2024, cuando recibió en la cárcel de Ezeiza la visita de diputados de La Libertad Avanza, a quienes entregó un sobre con supuestas “propuestas” para liberar a represores.

Su trayectoria

Su trayectoria en el mundo del espionaje comenzó a principios de la década del setenta. En 1970 inició su carrera en la inteligencia militar y se desempeñó como agente civil del Batallón de Inteligencia 601. Durante esos años operó en distintos puntos del país, dejando un extenso prontuario criminal vinculado a secuestros, torturas y desapariciones forzadas.

En Neuquén fue mano derecha del interventor de la Universidad del Comahue, Remus Tetu, y actuó en el Destacamento de Inteligencia 182 hasta mediados de 1976. Luego se integró a la estructura represiva que funcionó en Automotores Orletti, bajo las órdenes de Aníbal Gordon, uno de los principales engranajes del Plan Cóndor.

También formó parte de las patotas de la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal Argentina. Sobrevivientes de centros clandestinos como El Olimpo y el Club Atlético lo identificaron por su extrema crueldad. Según testimonios judiciales, se ensañaba con algunos secuestrados y obligaba a mujeres detenidas a realizar tareas domésticas para él.

En el marco del Primer Cuerpo de Ejército, Guglielminetti participó de secuestros extorsivos conocidos como “subversión económica”, entre ellos la causa Chavanne-Grassi, vinculada a operativos ilegales en Campo de Mayo. Su accionar combinó inteligencia, represión y delitos comunes al amparo del Estado.

Su rol en democracia y la posterior detención

Ya en democracia, lejos de ocultarse, llegó a jactarse de su rol. En 1987 declaró ante la Cámara Federal: “He sido preparado como agente de inteligencia para obrar, en el noventa por ciento de los casos, al margen de la ley”. Tras años prófugo, fue detenido en 2006 en su campo de Mercedes, consignó NA.

Guglielminetti acumuló condenas a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad en distintas causas judiciales. Sin embargo, falleció en su domicilio, beneficiado por una prisión domiciliaria otorgada en septiembre pasado tras sufrir un hematoma subdural mientras estaba detenido. Su muerte se produjo sin que rompiera el pacto de silencio que aún rodea el destino de cientos de desaparecidos.