Con el mercado de pases prácticamente ordenado, River ajusta las últimas piezas de su planificación. Tras cerrar un nuevo refuerzo y bajar el ritmo de las negociaciones, un nombre vuelve a escena y reabre una mínima incógnita: Paulo Díaz.
Durante varias semanas, la idea dominante fue una posible salida del defensor chileno. Hubo consultas desde el exterior y escenarios trazados, pero ninguna propuesta terminó de conformar a todas las partes. Sin acuerdo a la vista, el club optó por no empujar una venta y revisar el plan.
La postura interna tras cerrar el mercado
Con la llegada inminente de Kendry Páez desde Chelsea, el cuerpo técnico entiende que el plantel responde a lo que se buscaba para este tramo del año. En ese contexto, Marcelo Gallardo y su staff decidieron volver a considerar a Paulo Díaz dentro de la rotación.
El análisis es claro: experiencia, recorrido internacional y conocimiento del club pesan en una etapa donde la competencia exige respuestas inmediatas. Mientras no aparezca una oferta convincente, el defensor seguirá siendo parte del día a día.
La única condición que puede cambiar todo
Puertas adentro reconocen una sola excepción capaz de reactivar movimientos: una venta relevante. Y hoy, el nombre que podría generar ese efecto dominó es el del chileno. Si se concreta una transferencia de peso, River volvería a mirar el mercado.
El presente del defensor
Mientras tanto, Paulo Díaz trabaja con normalidad y asume un rol que puede mutar según el contexto. Incluso integra el banco de suplentes en el compromiso ante Gimnasia, una señal de que ya no está fuera del radar.
River no se desespera. El escenario parece definido, pero deja una rendija abierta: si hay venta, hay movimiento. Y en Núñez lo saben.
